Un Centro Oncológico en camino y un hospital que todavía espera respuestas
El Gobierno anunció una inversión de $8.000 millones para obras sanitarias en San Rafael, pero persisten reclamos por las falencias del Schestakow y los centros de salud.

El Gobierno de Mendoza anunció una inversión estimada en $8.000 millones para construir el nuevo edificio del Área Departamental de Salud y desarrollar el futuro Centro Oncológico del Sur en San Rafael. Sin embargo, detrás del anuncio de infraestructura y equipamiento de alta complejidad persiste una realidad que merece atención: las numerosas dificultades que atraviesa el sistema público de salud y que impactan directamente en los pacientes.
La noticia es, en principio, positiva. Contar con un Centro Oncológico en el Sur mendocino, con servicios de Medicina Nuclear, resonador magnético, cámara gamma, acelerador lineal y una unidad de quimioterapia con 12 boxes individuales, representaría un avance importante para miles de personas que necesitan tratamientos especializados y que actualmente deben afrontar traslados al Gran Mendoza.
Pero también cabe hacerse una pregunta: ¿de qué sirve anunciar edificios modernos y equipamiento de última generación si hoy el sistema sanitario tiene dificultades para garantizar cuestiones básicas de atención?
El Hospital Schestakow y distintos centros de salud de San Rafael vienen enfrentando situaciones preocupantes. La falta de profesionales, la suspensión de turnos en algunas especialidades, las demoras para conseguir consultas y las guardias con una demanda que supera su capacidad de respuesta forman parte de los problemas que reclaman soluciones.
A esto se suma la situación del área de Salud Mental, donde se ha manifestado preocupación por la elevada ocupación de camas, la saturación del servicio y episodios de tensión vinculados a la atención de pacientes. Una problemática particularmente delicada que requiere recursos, personal especializado y respuestas concretas.
La falta de profesionales y las condiciones laborales también representan un problema de fondo. Los bajos salarios y las dificultades que atraviesan quienes trabajan en el sistema público están provocando la salida de profesionales hacia otros ámbitos, una situación que repercute tanto en el Schestakow como en los centros de salud periféricos.
No se trata solamente de una discusión salarial o de reclamos sectoriales. Cuando un médico deja el sistema público, cuando se suspende un turno o cuando una guardia trabaja al límite de sus posibilidades, las consecuencias las termina padeciendo la población.
Los anuncios y las necesidades urgentes
El proyecto presentado por el Gobierno provincial contempla dos intervenciones que se ejecutarán por etapas. Primero se construirá la nueva sede del Área Departamental de Salud, con más de 850 metros cuadrados nuevos y la refuncionalización de otros 591 metros cuadrados. Posteriormente se avanzará con la remodelación del edificio destinado al Centro Oncológico, que tendrá una superficie de intervención superior a los 1.300 metros cuadrados.
La inversión estimada para el proyecto alcanza los $8.000 millones. Una cifra importante que, por supuesto, merece ser acompañada de una planificación que garantice no solamente la construcción, sino también el funcionamiento de los servicios que se prometen.
Porque un resonador magnético, un acelerador lineal o una sala de quimioterapia no funcionan por sí solos. Necesitan médicos, técnicos, enfermeros, personal especializado, mantenimiento y recursos permanentes.
El desafío del Gobierno no debería limitarse a inaugurar edificios, sino garantizar que esos espacios puedan funcionar con personal suficiente y brindar una atención de calidad.
San Rafael y todo el Sur mendocino necesitan inversiones en salud. Nadie podría cuestionar la importancia de contar con un centro oncológico que acerque tratamientos complejos a los pacientes de la región. Pero esa necesidad no puede convertirse en una excusa para dejar en segundo plano los problemas que hoy atraviesan quienes dependen del sistema público.
La infraestructura es importante, pero también lo es conseguir un turno médico sin esperar semanas, tener una guardia que pueda responder a la demanda, acceder a un especialista y contar con profesionales que encuentren condiciones dignas para trabajar.
Antes de tanta celebración por los millones anunciados, el Gobierno provincial tiene una deuda pendiente con la salud pública del Sur: resolver las falencias que los pacientes y los trabajadores enfrentan todos los días.



