La indefensión estratégica Argentina: un análisis comparado
Un análisis de la política de defensa argentina desde 1983 y la pérdida de capacidades militares, con una comparación de las estrategias de Brasil, Chile y Perú.

Tras la derrota de Malvinas en 1982, la democracia argentina confundió el castigo a los militares con la desatención a la defensa nacional propiamente dicha (Battaglino, 2013). El presupuesto de defensa cayó del 3,4 % del PIB en 1983 al 1,8 % en 1989 y al 1,1 % hacia 1999. Además, cerca del 90 % de las empresas del sector fue privatizado o cerrado (Battaglino, 2013).
Esa desinversión se tradujo en capacidades perdidas. Según Gioffreda (2019), el país quedó sin capacidad supersónica al desactivarse el sistema Mirage en 2015 por falta de mantenimiento. Las restricciones británicas sobre componentes de ese origen paralizaron buques y aeronaves, e incluso frustraron en 2014 la compra de cazas Gripen. El autor advierte que, sin un instrumento militar creíble, limitar el reclamo por Malvinas a Naciones Unidas, donde Londres posee veto, resulta incongruente y debilita la posición negociadora.
El contraste regional con el retorno de las democracias es elocuente. Gioffreda (2019) sostiene que Brasil condujo su defensa con mayor coherencia que la Argentina. En 2008 adoptó la Estratégia Nacional de Defesa (Decreto N.º 6.703), que previó una fuerza submarina de envergadura, incluso de propulsión nuclear. Esa meta se concreta en el PROSUB, que prioriza componentes nacionales y fortalece la base industrial de defensa (Marinha do Brasil, s. f.).
Chile reemplazó la Ley Reservada del Cobre por un mecanismo con un Fondo Plurianual para capacidades estratégicas, que otorga previsibilidad a la inversión (Cámara de Diputados de Chile, 2024). Perú, por su parte, institucionalizó un Fondo de Defensa Nacional destinado a adquirir, repotenciar y mantener equipamiento (Ministerio de Defensa del Perú, 2005).
Estos casos sugieren que la diferencia radica menos en el gasto puntual que en la continuidad y la planificación estatal. Un sistema de defensa nacional adecuado no implica militarismo: funciona como reaseguro diplomático y base de autonomía (Gioffreda, 2019), y es condición sine qua non para resguardar la soberanía y la integridad territorial (Battaglino, 2013). Al disuadir, contribuye a preservar la paz.
Reconstruir las capacidades militares exige, entonces, una política de Estado sostenida en el tiempo y no decisiones coyunturales oportunistas.
Referencias
Battaglino, J. (2013). La Argentina desde 1983: un caso de desmilitarización del sistema político. Revista SAAP, 7(2), 265–273. https://core.ac.uk/download/52479603.pdf
Cámara de Diputados de Chile. (2024, 16 de octubre). Analizan financiamiento de capacidades estratégicas de la defensa. https://www.camara.cl/cms/2024/10/16/analizan-financiamiento-de-capacidades-estrategicas-de-la-defensa/
Gioffreda, C. (2019). Los pilares del pensamiento estratégico: La negociación, la compulsión y la destrucción aplicado al caso argentino. POSTData, 24(2), 331–352. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7347010.pdf
Marinha do Brasil. (s. f.). Programa de Desenvolvimento de Submarinos (PROSUB). https://www.marinha.mil.br/prosub/node/15
Ministerio de Defensa del Perú. (2005). Libro blanco de la defensa nacional (cap. 9: Recursos). Red de Seguridad y Defensa de América Latina. https://www.resdal.org/Archivo/cap9-recursos-pe.pdf
[1] https://www.marinha.mil.br/prosub/
Por: Esp. Prof. Gabriel Negreira; Lic. Prof. Santiago Mondeja



