¿Hasta cuándo el Estado provincial va a mirar para otro lado?
En San Rafael, una vez más, el Estado provincial vuelve a desentenderse de sus responsabilidades.
En esta oportunidad, volvemos a insistir sobre el caso emblemático de calle Los Dos Álamos, un ejemplo claro del abandono provincial.
Una arteria que, aunque no figura en los discursos oficiales, es clave para la vida diaria de cientos de vecinos. Una calle olvidada, abandonada, que conecta fincas, barrios humildes y trabajadores que simplemente quieren llegar a sus casas o a sus lugares de estudio y trabajo sin embarrarse hasta las rodillas.
Los concejales del bloque Justicialista elevaron un proyecto de declaración el 8 de julio del corriente año, pidiendo lo que parece básico: que la Dirección Provincial de Vialidad asfalte y mantenga en condiciones los 700 metros de tierra consolidada entre calle La Pichana y Ruta 143, incluyendo el vado sobre el río Diamante. No pidieron una autopista, ni una obra millonaria. Solo dignidad para quienes transitan esa zona día tras día.
Por el momento, no hubo una respuesta concreta. El silencio fue la única contestación.
Y mientras tanto, ¿quién se hizo cargo? El Municipio. Sí, la comuna decidió meterse en un terreno que no le corresponde, asumir con sus propios recursos una obra que debería estar ejecutando la Provincia, y comenzó la construcción de un puente peatonal para que los vecinos —especialmente niños y adultos mayores— puedan cruzar el río sin mojarse ni poner en riesgo su integridad física.
Que quede claro: no es lo ideal, es lo urgente. Porque ese paso improvisado con materiales básicos no reemplaza ni por asomo el asfaltado ni un verdadero puente vehicular. Pero es una respuesta frente a una necesidad concreta y postergada.
¿Dónde está el Gobierno de Mendoza? ¿Dónde están Vialidad, Irrigación, Hidráulica? ¿Por qué los barrios del sur del departamento tienen que resignarse a la marginalidad vial mientras se invierte en obras rimbombantes en otros lugares más “rentables” políticamente?
Resulta vergonzoso que, en pleno 2025, un padre o madre tenga que cargar a su hijo en brazos para cruzar un canal con agua helada en invierno solo para llevarlo a la escuela. Es indignante que el acceso a la ciudad de San Rafael por esta vía parezca más un camino rural en ruinas que parte de una red vial que, por ley, debe mantener el Estado provincial.
El Municipio dio un paso. Uno que no tenía la obligación de dar, pero lo dio porque alguien tenía que hacerlo. Sin embargo, no puede –ni debe– cargar solo con este peso. La Provincia tiene la obligación moral y legal de intervenir ya, de dejar la retórica de lado y tomar el toro por las astas.
Calle Los Dos Álamos necesita más que un gesto: necesita el asfalto, el mantenimiento regular, el diseño de infraestructura que asegure el tránsito vehicular y peatonal en condiciones dignas. Y lo necesita ahora, no en una promesa para las próximas elecciones.
Porque cuando el Estado provincial se borra, los que pagan las consecuencias no son los funcionarios. Son los vecinos. Los de siempre. Los que caminan con el barro en los zapatos y siguen esperando que alguien, alguna vez, los mire a los ojos y cumpla.







