Opinión

El sismo de Venezuela: cuando el desastre no lo provoca la naturaleza, sino la falta de prevención

El análisis del sismo del 24 de junio de 2026 en Venezuela plantea que los desastres no son únicamente consecuencia de la naturaleza, sino del riesgo, la vulnerabilidad y la falta de planificación territorial.

El riesgo de desastre no es un producto del azar o la fatalidad, sino un fenómeno social porque, como señalan los estudiosos de este tema, los desastres “son construcciones generadas por la sociedad en el curso de sus procesos de cambio y transformación”. En el evento sísmico del 24 de junio de 2026 en Venezuela, la magnitud de la tragedia —con un saldo que alcanzó hasta el momento los 2.595 fallecidos— no fue solo consecuencia de la magnitud física del fenómeno, sino de las “condiciones de exposición y vulnerabilidad históricamente acumuladas”.

Por esta razón, resulta incorrecto hablar de “desastres naturales”. Esta denominación errónea atribuye a la naturaleza una “actuación maléfica” o castigo divino que genera fatalismo e inmovilismo. La naturaleza produce fenómenos físicos que son elementos activos y neutros de la geomorfología terrestre; estos solo se transforman en desastre cuando impactan sobre un “territorio social vulnerable”. Como se observó en Venezuela, la combinación de un fenómeno extremo con una “infraestructura ya expuesta” y servicios básicos precarios fue lo que determinó el impacto social del episodio.

En este marco, la planificación y gestión territorial son pilares indispensables. El ordenamiento del territorio debe ser la herramienta que impulse la “construcción de territorios más seguros y resilientes a través de la reducción de riesgos naturales y antrópicos”. Una gestión adecuada permite, mediante planes de uso del suelo, evitar la ubicación de asentamientos en zonas de alta exposición y controlar la creación de nuevas condiciones de riesgo.

En virtud de lo anterior, las ciencias geográficas juegan un rol determinante en la prevención al proporcionar la base científica para el diagnóstico. La geografía permite la “espacialización de componentes del riesgo a través de la cartografía y los SIG”. El conocimiento y caracterización del medio físico son de “vital importancia para el desarrollo y ordenamiento territorial”, permitiendo identificar áreas críticas y diseñar escenarios de riesgo que faciliten la toma de decisiones estratégicas antes de que ocurran los eventos.

Por: Gabriel Negreira

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