Economía

Viña Maipú se presentó en concurso preventivo acorralada por deudas millonarias y falta de liquidez

Con 164 años de historia, la emblemática firma mendocina recurrió a la Justicia para ordenar su pasivo y frenar ejecuciones, en medio de cheques rechazados y restricciones crediticias.

a histórica bodega mendocina Viña Maipú, cuya fundación se remonta a 1862 y pertenece a la firma Casir Dos Santos S.R.L., se presentó formalmente en concurso preventivo de acreedores ante los tribunales de Mendoza. La decisión del establecimiento vitivinícola responde a una marcada crisis de liquidez, la acumulación de pasivos millonarios y severas restricciones de financiamiento.

Al momento de formalizar la presentación judicial, la compañía registraba compromisos financieros incumplidos con al menos cinco entidades bancarias. La situación de la firma se tornó crítica tras la acumulación de 21 cheques rechazados por falta de fondos, que superaban una suma inicial de 74 millones de pesos, cuadro derivado de la ruptura de la cadena de pagos y el freno imprevisto en los ingresos.

Frente a este escenario de estrangulamiento financiero, la empresa solicitó medidas cautelares urgentes para evitar el cese total de sus actividades. La Justicia interviniente hizo lugar a los pedidos planteados por la compañía y ordenó a la distribuidora EDEMSA no interrumpir el suministro de energía eléctrica en las instalaciones, al tiempo que dispuso que los bancos mantengan operativas sus cuentas bancarias.

La trayectoria de la bodega combina tradición y una reconversión reciente. Fundada hace 164 años, la marca fue adquirida en 2014 por los empresarios Gustavo Casir y Alan Dos Santos, quienes impulsaron un plan de expansión al que dos años después sumaron a un nuevo socio inversor.

Durante el ciclo expansivo que se extendió hasta 2023, la firma realizó importantes desembolsos en tecnología de fraccionamiento, incrementó su plantilla laboral y logró presencia comercial en unos 20 países. Además de elaborar etiquetas de marcas propias, la bodega prestaba servicios de producción a terceros, consolidando una diversificada red de negocios.

En términos de patrimonio agrícola, Viña Maipú posee un valioso activo de 15 hectáreas de Malbec en Lunlunta, a lo que añade fincas estratégicas en las zonas de Agrelo y Gualtallary. En esta última localización, la empresa desarrolla cultivos especializados de Cabernet Sauvignon.

Pese a contar con una sólida infraestructura productiva y tierras en zonas privilegiadas, el modelo de negocios colapsó por el avance de los costos internos en alza, la caída general en el volumen de ventas y las tasas de interés elevadas. El estrangulamiento crediticio impidió refinanciar el capital de trabajo de forma sostenible.

La caída en concurso preventivo de Viña Maipú no constituye un hecho aislado en la provincia. El sector vitivinícola atraviesa una tormenta perfecta donde convergen la pérdida de rentabilidad por inflación en insumos, la menor demanda interna y un estancamiento en los envíos al mercado externo.

En los últimos meses, otras empresas de peso en el rubro atravesaron turbulencias similares. Casos relevantes como el pedido de concurso de Bodegas Norton o la reestructuración de pasivos con bancos realizada por Bodegas Bianchi bajo acuerdos de tregua o standstill reflejan el alcance sistémico del problema en la industria mendocina.

Con la apertura del proceso concursal, la conducción de Viña Maipú busca congelar los pasivos acumulados y abrir una instancia formal de negociación con acreedores. El objetivo central del procedimiento judicial es acordar un plan de pagos sustentable que le permita reordenar sus finanzas y preservar los puestos de trabajo.

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