La memoria oculta del paisaje: Bardas Blancas, la conexión tectónica y fluvial del sur mendocino
Las bardas de Bardas Blancas guardan millones de años de historia geológica y revelan cómo la tectónica, el río Grande y la cultura puestera moldearon el sur mendocino.

El paisaje del sur de Mendoza constituye un libro abierto de historia geológica, donde cada estrato, escarpe y terraza fluvial testimonia la interacción entre las fuerzas telúricas del interior terrestre y el incansable modelado de la atmósfera y el agua. En la intersección estratégica entre la Cordillera Principal y las mesetas del retroarco, la localidad de Bardas Blancas, en el departamento de Malargüe, en la intersección de las rutas nacionales 40 y 145 –en dirección al paso internacional Pehuenche–, alberga un patrimonio geomorfológico excepcional: las bardas. Estas geoformas mesoestructurales no son meros accidentes del relieve o telones de fondo estéticos; representan la síntesis de un ciclo dinámico donde la sedimentación marina mesozoica, la orogenia andina y la incisión del río Grande convergieron para configurar una territorialidad única, marcada por su valor científico, su identidad biocultural y su proyección estratégica a través del Paso Internacional Pehuenche.

De la cuenca marina al frente de deformación andino
Para comprender la génesis de las bardas de Bardas Blancas es imprescindible desacoplar el origen de sus materiales de la escultura de su forma. La materia prima de estas cornisas escalonadas comenzó a gestarse durante la era Mesozoica, cuando la Cuenca Neuquina actuó como un vasto depocentro caracterizado por sucesivas e ininterrumpidas ingresiones marinas provenientes del océano Pacífico y, posteriormente, del Atlántico. Durante millones de años, el fondo de estos mares someros y cerrados acumuló miles de metros de sedimentos: arcillas, evaporitas –yeso y sal– y carbonatos ricos en fauna fosilífera (amonites, bivalvos y microplancton). Con el tiempo, este paquete sedimentario se litificó –se convirtió en roca– en formaciones geológicas claves como La Manga, Chachao y Vaca Muerta, conformando una secuencia litológica marcadamente heterogénea en dureza y resistencia.
La transformación de este sustrato submarino en relieve montañoso aconteció mucho tiempo después, impulsada por la Orogenia Andina. En el sur mendocino, la subducción de la Placa de Nazca bajo la Placa Sudamericana transfirió un descomunal esfuerzo que se evidenció en un acortamiento cortical –de la corteza– a estas latitudes. Este régimen compresivo desencadenó la inversión tectónica de piel gruesa (thick-skinned), reactivando las antiguas fallas normales del rift –fractura– mesozoico e involucrando al basamento prejurásico. De este modo, la cubierta sedimentaria marina fue apretada, plegada y montada sobre sí misma, dando origen a la Faja Plegada y Corrida de Malargüe (FPCM) es decir a la Cordillera Principal en esa latitud. De tal manera las bardas nacieron en la intimidad de este frente orogénico oriental, donde los anticlinales de gran longitud de onda elevaron la antigua cuenca a miles de metros sobre el nivel del mar.
La epigénesis del río Grande y el cincel del clima.
Elevado el bloque montañoso, entró en juego el agente exógeno determinante: la red de drenaje continental. El río Grande, la corriente fluvial más caudalosa de la provincia de Mendoza, no actuó como un curso antecedente estricto, sino fundamentalmente como un sistema superpuesto y epigenético. Establecido en sus orígenes sobre una paleosuperficie de cobertura volcánica y continental neógena –del Cenozoico–, el río comenzó una incisión vertical descendente. Con el advenimiento del Período Cuaternario, caracterizado por marcadas fluctuaciones paleoclimáticas y eventos de deglaciación masiva en la alta cordillera, los caudales del río aumentaron de forma exponencial.
Este torrente hiper-erosivo cortó transversalmente las estructuras plegadas mesozoicas, excavando un valle encajonado y exhumando los estratos sepultados. Al erosionar las rocas, el agua operó de manera diferencial: las unidades litológicas incompetentes y blandas —como las margas, arcillitas y yesos de las Formaciones Auquilco o Vaca Muerta— fueron desmanteladas con rapidez, mientras que las capas competentes y duras —como las calizas de La Manga o las areniscas cuarcíticas— resistieron el embate. Este proceso de retroceso de escarpes (scarp retreat) generó el perfil asimétrico, abrupto y escalonado de cornisas horizontales que caracteriza a las bardas. Las paredes verticales que hoy observamos son el resultado vivo de esa excavación fluvial que dejó al descubierto la estratigrafía marina mesozoica –horizontales en su origen– y posteriormente basculadas hacia su verticalidad.

Adaptación antrópica: la trashumancia puestera como síntesis territorial
Sobre este marco físico de marcada rigurosidad orográfica y aridez continental, la comunidad local ha desarrollado una de las prácticas socioculturales y productivas más genuinas de la geografía sudamericana: la ganadería caprina trashumante. Lejos de constituir un mero sistema extractivo, la vida del puestero malargüino representa una respuesta adaptativa ancestral a la estacionalidad del clima andino y su orografía circundante. Dividido en dos ciclos anuales —la invernada (en las tierras bajas del pedemonte y los valles protegidos adyacentes a las bardas, donde el frío riguroso se mitiga) y la veranada (en las vegas y valles altos de la Cordillera Principal, aprovechando el brote de pasturas tiernas tras el deshielo)—, el movimiento de los arrieros y sus piños aprovecha la gradación altitudinal creada por el relieve. Esta movilidad cíclica articulada por huellas de arreo ancestrales no solo garantiza la reproducción social y económica de las familias crianceras, sino que teje una lectura viva del territorio donde el conocimiento profundo de las fuentes de agua, la topografía y las pasturas convierte al poblador rural en el verdadero custodio biocultural del paisaje.

Geopatrimonio, territorio y el corredor del Pehuenche
El paisaje resultante de Bardas Blancas no es una categoría estática; es un recurso territorial estratégico donde la geodiversidad y la cultura local fundamentan el desarrollo socioeconómico regional. La visibilidad pedagógica de las bardas, sumada a la riqueza fosilífera de sus estratos –visibles en yacimientos como el Bosque Petrificado Llano Blanco o la Cueva de las Brujas–, transforma a la zona en un laboratorio geomorfológico a cielo abierto con un potencial geoturístico de relevancia internacional.
Esta configuración física adquiere una dimensión geopolítica gravitante a través del Paso Internacional Pehuenche. La traza vial que conecta la provincia de Mendoza con la VII Región del Maule en Chile utiliza precisamente la brecha topográfica y el gradiente natural labrado por el río Grande a través de la Faja Plegada y Corrida. El valle no solo actúa como un canal natural de drenaje, sino como un eje de integración regional transandina. Las bardas de Bardas Blancas custodian así un punto nodal del territorio: la bisagra geológica donde la masa andina se desarticula hacia el retroarco y donde la historia profunda de la Tierra se encuentra con el saber territorial de sus pobladores, la soberanía sobre los bienes comunes y el futuro de un desarrollo regional integrado.

Glosario de términos geológicos y geomorfológicos
- Acortamiento cortical: Reducción de la anchura horizontal de la corteza terrestre provocada por fuerzas de compresión tectónica, la cual se compensa con el plegamiento de las rocas y el aumento de altura (engrosamiento) de las cadenas montañosas.
- Anticlinal: Pliegue de la corteza terrestre con forma de arco o bóveda convexa hacia arriba, en cuyo núcleo o centro se encuentran las rocas más antiguas de la secuencia estratigráfica.
- Basamento: Conjunto de rocas ígneas y metamórficas muy antiguas y cristalinas sobre las cuales descansan las capas de rocas sedimentarias más jóvenes (cubierta).
- Depocentro: Zona de una cuenca sedimentaria donde se acumula el mayor espesor de sedimentos debido al constante hundimiento del terreno (subsidencia).
- Epigénesis (o erosión superpuesta): Proceso por el cual un río comienza a fluir sobre una superficie plana joven y, al erosionar verticalmente hacia abajo, termina cortando de forma perpendicular estructuras montañosas o capas de rocas antiguas que estaban sepultadas en la profundidad.
- Escarpamento / Barda: Cornisa o pared vertical abrupta formada por la erosión diferencial en rocas sedimentarias donde alternan capas duras y blandas.
- Evaporitas: Rocas sedimentarias (como el yeso, la anhidrita o la sal gema) formadas por la evaporación del agua en mares cerrados o lagos en climas áridos. Debido a su baja dureza, actúan como lubricantes tectónicos.
- Faja Plegada y Corrida (FPC): Cinturón montañoso originado por fuerzas compresivas donde las capas de roca han sido severamente dobladas (plegadas) y fracturadas/desplazadas (corridas) mediante fallas inversas sobre el antepaís –al este de la cordillera–
- Geoforma mesoestructural: Formación del relieve de escala intermedia (como una cuesta, barda o anticlinal) cuyo modelado está directamente controlado por la estructura geológica subyacente y la resistencia de las rocas.
- Ingresión marina (o transgresión): Evento geológico en el que el nivel del mar sube o el continente se hunde, provocando que el océano inunde zonas continentales durante millones de años.
- Inversión tectónica de piel gruesa (Thick-skinned): Proceso por el cual las fuerzas de compresión reactivan antiguas fallas normales del basamento profundo (formadas previamente durante fases de estiramiento o rift –fractura –), elevando bloques enteros de rocas cristalinas junto con la cubierta sedimentaria.
- Lithogénesis: Conjunto de procesos geológicos (depósito, compactación y cementación) que conducen a la formación de las rocas sedimentarias.
- Meseta de retroarco: Región alta y relativamente plana ubicada en el interior del continente, por detrás del arco volcánico principal de la cordillera. Se caracteriza por la presencia de extensas coladas de lava basáltica, campos volcánicos y cuencas sedimentarias continentales formadas en un ambiente tectónico donde las fuerzas de deformación andina interactúan con procesos de ascenso de magma desde el manto terrestre.
- Morfogénesis: Origen y evolución temporal de las formas del relieve mediante la acción de agentes exógenos (ríos, viento, hielo, clima) sobre la estructura geológica.
- Orogenia: Proceso geodinámico compresivo mediante el cual se forman las cadenas de montañas en los bordes de placas tectónicas.
- Retroceso de escarpes (Scarp retreat): Proceso erosivo por el cual una pared vertical o barda va perdiendo masa por derrumbes – dinámica de laderas – y meteorización, haciendo que la pared retroceda de forma paralela a sí misma a lo largo del tiempo.
- Subducción: Proceso por el cual una placa litosférica pesada (generalmente oceánica, más densa) se hunde por debajo de otra placa más liviana (continental) hacia el manto terrestre.
Por: Lic. Prof. Santiago Mondeja y Prof. Lic. Gabriel Negreira.



