Desagradable comentario de Luis Caputo: “Sin sumar a los kukas, en Argentina hay 1.250.000 discapacitados”
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quedó en el centro de la polémica luego de realizar una expresión que generó indignación al referirse a las personas con discapacidad en la Argentina.

El hecho ocurrió este jueves durante su participación en el programa “Las tres anclas”, transmitido por el canal libertario Carajo, donde estuvo acompañado por el titular del Banco Central, Santiago Bausili, asesores de su equipo y los conductores Daniel Parisini (“Gordo Dan”) y “Gordo Pablo”.
En medio de la entrevista, Caputo intentó justificar el veto del presidente Javier Milei a la ley de emergencia en discapacidad, señalando que durante los gobiernos kirchneristas se produjo un “descontrol” en la entrega de pensiones.
“En 2001 había 75.000 personas con discapacidad y el país tenía 36 millones de habitantes. Hoy somos 46 millones, por lo que proporcionalmente debería haber unas 97.000 personas con discapacidad. ¿Cuántas hay en realidad?”, planteó el ministro.
Fue entonces cuando uno de los presentes lo interrumpió con un comentario irónico: “¿Sin sumar a los kukas?”. Entre risas de los participantes, Caputo reforzó la ocurrencia y agregó: “Sin sumar a los kukas, 1.250.000”.
El ministro continuó su exposición comparando cifras y afirmó que, en su opinión, “de cada una de estas cuestiones se hizo una caja, en un populismo que destruyó las cuentas públicas”.
El trasfondo: la ley de emergencia en discapacidad
El episodio tuvo lugar apenas un día después de que la Cámara de Diputados rechazara, con dos tercios de los votos, el veto de Javier Milei a la ley de emergencia en discapacidad.
La norma aprobada por el Congreso contempla la actualización de los aranceles de prestadores y la creación de una pensión no contributiva equivalente al 70% de la jubilación mínima. Además, establece que las pensiones por invalidez laboral se transformen automáticamente en pensiones por discapacidad.
El Gobierno cuestiona la iniciativa por su impacto fiscal, mientras que para que el veto quede definitivamente sin efecto aún resta que el Senado también alcance la mayoría especial de dos tercios.



