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De “secuestro” a “extorsión en grado de tentativa”

Tras derrumbarse completamente la teoría del secuestro del niño que tuvo en vilo a San Rafael el 8 de junio, la causa pasó a la Justicia Provincial que ahora investigará a la madre por el delito de “extorsión en grado de tentativa”, contra su pareja.



El 8 de junio pasado, ingresó a la Fiscalía Federal de San Rafael, una denuncia por el supuesto secuestro de un niño de 8 años, quien más tarde apareció en la casa de un amigo. Tras conocerse las circunstancias en que se fueron dando los hechos, el fiscal subrogante, Federico Baquioni descartó completamente ese delito, lo que fue ratificado el viernes pasado por el juez federal Eduardo Pigdéngolas, quien pasó la causa a la jueza de Instrucción en turno del Poder Judicial de Mendoza, Paula Arana. Ahora la magistrada deberá determinar si hubo o no un intento de estafa por parte de la madre del niño, Gabriela Ivana Rodríguez a su pareja, Roberto Martínez. Cabe aclarar que el menor en cuestión, no es hijo biológico de ese hombre.

EL HECHO

La investigación tuvo su inicio en una denuncia recibida en la fiscalía a las 15.20 del 8 de junio, en la que Roberto Martínez expuso que siendo las 12.47 de ese día, recibió un llamado telefónico de la madre de su pareja, Gabriela Rodríguez, indicándole que habían secuestrado al hijo de ella. Rodríguez dijo que se había ido al centro a comprar unos vasos y dejó al pequeño solo en la casa y que estando en el centro la había llamado una voz femenina a su celular, diciéndole se habían llevado al hijo y que para recuperarlo debía dejar una bolsa con 150 mil pesos en el cementerio.

Al hacer la denuncia, el caso pasó inmediatamente a la Justicia Federal, ya que el delito de secuestro extorsivo se encuadra dentro de un tipo penal que corresponde a ese fuero. Se desplegaron medidas de prueba urgentes para dar con el paradero del niño.

Roberto dijo que recientemente había vendido un camión por 180 mil pesos y un vehículo de permuta, lo que hace suponer que Gabriela sabía que el hombre contaba con 150 mil pesos.

Por orden del fiscal se sumaron a la investigación la Unidad de Escuchas Telefónicas y Secuestros Extorsivos de Policía de Mendoza, Policía Federal, Gendarmería Nacional y la Dirección de Asistencia Judicial, Delitos Complejos y Crimen Organizado de la Nación. Así, se intervinieron las líneas telefónicas vinculadas al hecho y se pudo saber que el teléfono del que llamaron a Gabriela, era de un locutorio ubicado en avenida Hipólito Yrigoyen al 300.

El menor apareció después de las 19.20 en la casa de una mujer, mamá de un compañero de taekwondo del “secuestrado”. Hasta allí, el niño había llegado dos horas antes acompañado de una mujer, cuya identidad es ahora motivo de investigación. Sin embargo, jamás presentó signos de haber sido amenazado, o comportamientos que hubieran hecho sospechar que había sufrido alguna situación amenazante en su contra.

La aparición del niño tranquilizó a la ciudanía que ya estaba al tanto del caso gracias al trabajo de los distintos medios de comunicación locales.

DE “SECUESTRO” A “EXTORSIÓN EN GRADO DE TENTATIVA”

Con el correr de las horas y los días, una serie de circunstancias hicieron que se derrumbara –para el fiscal– la teoría del secuestro. Todo hace suponer que simplemente, la mujer intentó quedarse con 150 mil pesos de su pareja.

El fiscal entiende que el niño “no fue secuestrado, pues nunca fue sustraído, retenido u ocultado del ámbito de custodia de su madre Gabriela Rodríguez”. Si bien no ha podido determinarse en qué lugar estuvo durante la tarde del 8 de junio o a cargo de qué personas, “existen sobrados elementos de prueba que indican que su madre sabía dónde y con quién estaba, pues sus acciones y comportamientos posteriores indican que pretendió simular un secuestro inexistente para la obtención de un provecho económico personal”.

Una cámara del banco Supervielle, sito en inmediaciones del locutorio del que llamaron a Rodríguez, capta a la mujer segundos antes del horario del llamado, ingresando al mismo, por lo que debió ser ella quien telefoneó a su propio celular a fin de simular que “una voz femenina la había llamado para decirle que su hijo estaba secuestrado”.

Por otra parte, ella sabía que su pareja tenía 150 mil pesos, pues conocía la venta del camión y su permanente insistencia con no llamar a la policía y realizar directamente el “pago” en el cementerio también fue muy sospechoso para el hombre.

La tranquilidad con la que –según testigos– la mujer se encontró con el menor, hace pensar que jamás sintió que él estuviera en un peligro real.

Además, cuando el niño fue examinado por los peritos, no mostró signos de haber pasado por una situación apremiante y se limitó a decir que “se le olvidaban las cosas”, algo que dada su docilidad, bien podría haber sido lo que la madre le dijo que tenía que decirles a las autoridades judiciales.

Por lo expuesto, Gabriela Rodríguez, ex policía que tiene antecedentes penales por haber estado implicada en el robo a una conocida casa de cambio, deberá responder por el delito de “extorsión en grado de tentativa”, el que establece que “será reprimido con reclusión o prisión de cinco a diez años, el que con intimidación o simulando autoridad pública o falsa orden de la misma, obligue a otro a entregar, enviar, depositar o poner a su disposición o a la de un tercero, cosas, dinero o documentos que produzcan efectos jurídicos”.

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