¿Cuánto influye la velocidad en los accidentes graves?
Un relevamiento a nivel
nacional, difundido por la Unidad Ejecutiva de Seguridad Vial de la provincia,
midió cómo afecta una diferencia de velocidad de 20 km/h en el tiempo de
recorrido y en los riesgos asumidos con tres vehículos de las mismas
características.
Un estudio realizado por el Centro de Experimentación y Seguridad
Vial (CESVI) Argentina sobre seguridad vial incluyó un circuito por
una ciudad y otro mixto (ciudad y autopista). En ambos, se comprobó que, a
mayor velocidad, se ganan pocos minutos pero aumenta considerablemente la posibilidad
de sufrir un siniestro.
A modo de ejemplo, la diferencia entre circular a 130 o 110 kilómetros por
hora en un trayecto de 107,5 kilómetros sólo permite ganar 8 minutos e
incrementa 33% las chances de sufrir un siniestro. Esto, según
los dados dados a conocer en Mendoza por la Unidad Ejecutiva de Seguridad
Vial, bajo la órbita de la Secretaría de Servicios Públicos.
A mayor velocidad, el conductor tiene menor margen de error para la maniobra
y las consecuencias pueden ser más graves. La Organización Mundial de la Salud
(OMS) sostiene que el 40% de los choques se deben al exceso de velocidad. Según
diversos estudios internacionales, un aumento del 5% en la velocidad media
supone un incremento aproximado del 10% de los siniestros con heridos y del 20%
de los siniestros mortales.
¿Cómo influye la velocidad?
Incrementar la velocidad no sólo infringe una norma sino que también afecta
considerablemente a la conducción y al vehículo en distintos aspectos.
Visión periférica: cuando una persona circula a una velocidad excesivamente
superior a la máxima permitida, el campo de visión del conductor se achica y
sólo comienza a prestar atención a lo que pasa adelante. Entonces, deja de
tener noción de lo que sucede a los costados de la ruta.
Por ejemplo, a 40 km/h, el conductor tiene un campo de visión de
100 grados, lo que le permite ver obstáculos situados en los laterales de
la vía y otros peligros potenciales. A 70 km/h, el campo disminuye a 75,
mientras que a 130 km/h, su campo de visión cubre unos 30º, lo que reduce considerablemente
su capacidad de valorar cualquier peligro potencial.
Distancia de frenado: desde el momento que uno percibe un potencial riesgo
en la conducción y decide frenar, pasa aproximadamente 1 segundo. En este
tiempo, el conductor percibe, reacciona y comienza a frenar. Teniendo en cuenta
esto, a modo de ejemplo, un conductor que circula a 90 km/h y frena a fondo
recorre aproximadamente 70 metros hasta detener su vehículo a cero. Mientras
que el vehículo que circula a 110 km/h recorrerá 98 metros y el que circula a
130 km/h avanzará 131 metros hasta detenerse por completo.
Comportamiento estructural: las estructuras de los vehículos son diseñadas
para absorber la mayor cantidad de energía posible para que las deformaciones
no alcancen el habitáculo y no dañen a los pasajeros. Pero cuando se supera una
cierta velocidad, no hay estructura que resista un impacto, tanto sea de frente
como de lateral.





