Casa Burgos: casi un siglo de cultura
En 2018, Casa Burgos, uno de los espacios culturales más importantes del departamento, cumplirá sus primeros 100 años.
María Elena Catullo, italiana de nacimiento, conoció al escritor tucumano Fausto Burgos siendo su alumna. Se enamoraron y comenzaron a vivir una historia juntos en la ciudad de La Plata.
Si bien no hay una fecha exacta de fundación de Casa Burgos, dado que se perdieron los planos originales (que eran de tela), sí se sabe que entre fines de 1916 y principios de 1917, María Elena y Fausto llegaron a San Rafael y se alojaron en un hotel mientras se construía la primera planta de su casa, en la actual esquina de Saavedra y Chile. Elena, dio clases en aquella escuela y en la Ebyma de artes (tallado en madera y telar). Fausto fue periodista, además escribía libros y los vendía, se dio el lujo de ser famoso en vida. Tuvieron un solo hijo, Ernesto David Burgos.
El nieto de Elena y Fausto, Leopoldo Burgos, explicó que–que eran docentes– vinieron al sur de Mendoza porque tenían algunas horas cátedra para dar en la escuela Normal. “Cuando llegaron se enamoraron de San Rafael y lo amaron”, dijo. Ahí nace la historia de una casa que se construyó en varias décadas. El espacio que convirtió de apoco en un reducto de artistas, incluso el reconocido pintor Benito Quinquela Martín pasó por allí, como así también su colega Emilio Pettoruti; además de escritores como Alfredo Bufano (que era íntimo amigo de Fausto Burgos). Las pinturas que adornan el espacio, fueron donaciones que recibió el escritor.
La casa vivió una transformación cuando fueron traídos de Perú los balcones que permanecen en la actualidad, como así también obras de arte cuzqueño que tienen cerca de 300 años, siendo la única colección así en la provincia. “La casa está muy bien hecha, la parte de abajo es de adobe y la de arriba de un ladrillo delgado”, señaló Leopoldo.
En 1953, tras la muerte de Fausto Burgos, Elena decide abrir la casa a la comunidad para las diferentes propuestas culturales, algo que aún se conserva. Al principio eran reuniones de amantes de las artes, encuentros literarios. Fueron los padres de Leopoldo quienes continuaron el legado social de la casa, especialmente su madre, Celina Yolanda Moyano de Burgos. “Ella continuó con la tradición cultural, captó perfectamente y amó lo que ahí había”, expresó su hijo. En esos años se dieron los primeros conciertos, en los que empezó a ocupar un rol clave el piano de cuarto de cola Breyer, que fue traído desde Alemania. Fue tocado –entre otros grandes músicos– por Bruno Gelber (quien además lo firmó), el pianista cubano Roberto Urbay, Inés Batura, Marcelo Ayub y Leo Sujatovich.
Casa Burgos hoy
Lamentablemente el paso del tiempo no es gratuito y como a todo, también ha afectado la centenaria construcción. La casa necesita de algunas reparaciones en los balcones y parte del techo, por lo que se hace necesario un aporte del Estado. Estuvo en el lugar el secretario de Cultura de Mendoza, Diego Gareca, quien tras recorrerlo, se comprometió a hacer llegar fondos para realizar mejoras que permitirían que Casa Burgos continúe siendo el espacio cultural de relevancia que ha sido hasta ahora.
Se está armando una importante agenda con diversos espectáculos para 2018.












