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Afirman que Nisman fue asesinado

El caso por la muerte del fiscal Alberto Nisman en enero de 2015 dará un vuelco feroz. Peritos de Gendarmería Nacional concluyeron que fue asesinado, y entregarán las pericias al juez, según afirma el periodista Julio Blanck en el diario Clarín este domingo. 



Nisman murió de un modo misterioso cuatro días después de haber acusado a Cristina Fernández de Kirchner y a miembros de su gobierno, de encubrir el atentado a la AMIA. El oficialismo de entonces intentó instalar por todos los medios –políticos, judiciales, periodísticos- la hipótesis del suicidio del fiscal. Pero, una pericia demostraría lo contrario.
La pericia que concluyen los peritos de la Gendarmería diría que hubo terceras personas que participaron en el hecho, según escribe Blanck. Ello descarta toda hipótesis de suicidio y la investigación se encaminaría directamente a determinar quién asesinó al fiscal.
La información fue confirmada a Clarín –dice Blanck- por dos fuentes judiciales, una del Gobierno, una relacionada con organismos de inteligencia y otra de la comunidad judía. La presentación del informe de Gendarmería al juez federal Julián Ercolini aún no tiene fecha, pero se estima que se produciría dentro de los próximos 30 días.

Además de las pericias, se hará una reconstrucción completa de la muerte del fiscal. “Se parte de una escena desfigurada” dijo una fuente con acceso directo a los trabajos periciales, en alusión a la grosera confusión y borrado de pistas perpetrado en las horas siguientes al hallazgo del cuerpo de Nisman en su departamento de Puerto Madero, de acuerdo a la información publicada hoy. 

Las pericias

Las fuentes sostuvieron que la posición del cuerpo de Nisman en el baño del departamento, el modo en que el cuerpo obstruía la puerta, y la aparición del arma, una Bersa calibre .22, en la escena, son elementos que precisan de un ajuste final. Pero muy difícilmente cualquiera de estos elementos pueda modificar la orientación de las conclusiones.

Lo que trasciende de las pericias, en forma extraoficial, es que Nisman “no pudo haber estado solo” en el departamento cuando se produjo su muerte. Que el lugar del supuesto crimen “fue el baño”. Y que la posición del cuerpo y el lugar donde se encontró el arma indican que había alguien más, lo que demuele la poco verosímil hipótesis del suicidio.

También faltan detalles sobre cuál fue el momento exacto en que el fiscal recibió el disparo en su cabeza y murió.

Lo que parece seguro es que, de acuerdo a estas consideraciones, podría complicarse todavía más la situación de Diego Lagomarsino, quien era tenido por experto informático, colaboraba con la Unidad Especial AMIA que investiga el atentado de 1994 y frecuentaba a Nisman. 

Lagomarsino se declaró dueño del arma de donde salió el disparo que mató al fiscal. Dijo que se la había prestado el día anterior a la muerte porque Nisman temía por su seguridad. Fue, desde el comienzo, el principal sospechoso. Pero su posición comenzó a agravarse cuando la investigación quedó a cargo de la justicia federal.

Según informó el periodista Nicolás Wiñazki en Clarín el pasado 5 de febrero, empleados de la fiscalía de Nisman declararon en la Justicia que no recordaban que Lagomarsino les hubiese reparado alguna vez sus computadoras.

Hasta ahora, el equipo de peritos de Gendarmería trató de reconstruir la primera parte de la investigación que estaba severamente dañada por las malas prácticas de la fiscal, los forenses y los policías que estuvieron aquella noche en el departamento de Nisman. El fiscal federal Eduardo Taiano, que actúa en este caso, ya imputó por esos hechos a la entonces fiscal Viviana Fein y al ex secretario de Seguridad Sergio Berni.

El trabajo de los peritos en estos meses desembocará en la reconstrucción de los hechos. Para eso las autoridades, bajo indicaciones de los expertos, están preparando un predio donde se replica el interior del departamento de Nisman. Allí se hará la simulación decisiva para ponerle broche final a la pericia.

De la reconstrucción podrán participar las partes involucradas, a través de sus abogados y peritos si es que los designan. Confluirán allí, entonces, los representantes de la familia de Nisman –sus hijas Iara y Kala, su madre, su ex esposa la jueza Sandra Arroyo Salgado- y de Lagomarsino.

El equipo de Gendarmería lleva cuatro meses analizando archivos digitales y fotográficos, planimetrías, otras pericias y audios de los sistemas de emergencias médicas. Es un plantel integrado por médicos legistas, expertos en criminalística y entornólogos, psicólogos, radiólogos, expertos en balística y profesionales que operan equipos de alta tecnología como cromatógrafos y espectrofotómetros. Sus coordinadores son los comandantes mayor Orlando Caballero y Alejandro Piñeiro y el comandante principal Antonio Ramírez.

La hipótesis del asesinato de Alberto Nisman apareció como la más firme desde el momento en que el cuerpo sin vida del fiscal fue hallado en su departamento de Puerto Madero, en la madrugada del 18 de enero de 2015. Y se sostuvo en pie a pesar de los notables esfuerzos del gobierno de Cristina por encaminar todo hacia la hipótesis del suicidio y desacreditar al fiscal. En una maniobra de pinzas, mientras funcionarios y dirigentes kirchneristas denigraban a Nisman con asuntos de su vida personal, la Justicia ordinaria simulaba una investigación a cargo de la fiscal Fein y la jueza Fabiana Palmaghini.

Después de un año no se había podido dilucidar siquiera si a Nisman lo habían matado, si se había suicidado o si lo habían inducido al suicidio, una forma indirecta de crimen. La propia ex Presidenta se involucró en esas maniobras de confusión, asegurando alternativamente que Nisman se había quitado la vida y que lo habían matado

En diciembre del año pasado el fiscal Taiano recibió amenazas en su teléfono celular. “Dejate de joder con ese ruso hijo de mil puta. Te vamos a hacer mierda a vos y a Federico. Tienen los días contados”, le pusieron en un mensaje de texto. Taiano hizo la denuncia y el caso quedó a cargo del juez Claudio Bonadio, quien dispuso reforzarle la custodia.

Federico, hijo de Taiano, había sido víctima de un secuestro exprés en 2005, justo cuando el fiscal debía apelar el sobreseimiento que había sido otorgado a Néstor Kirchner por enriquecimiento ilícito. Aquella vez, Taiano decidió no apelar y la causa quedó cerrada sin más.

El origen de este drama inconcluso es la denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner por encubrir a ciudadanos iraníes acusados de ser responsables del ataque a la AMIA en 1994. Ese encubrimiento, según Nisman, se habría concretado a través del Memorándum de Entendimiento que el gobierno argentino había firmado con Irán en 2012. Aquel pacto escandaloso, cuyos supuestos beneficios para el país jamás pudieron ser explicados, fue finalmente declarado inconstitucional y anulado por la Justicia.

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