OSEP: en medio del desastre en salud, intentaron aumentarse los sueldos y luego recularon en silencio
Mientras hospitales se caen a pedazos, faltan médicos y las prestaciones no alcanzan, la cúpula de OSEP pensó que era buen momento para premiarse con sueldos millonarios. Todo entre gallos y medianoche, sin decir una palabra y apostando al silencio. Pero la maniobra se filtró y tuvieron que dar marcha atrás, sin explicaciones y sin mostrar un solo papel.

La obra social de los empleados públicos de Mendoza volvió a estar en el centro de la polémica, esta vez por una resolución que nunca vio la luz oficialmente, pero que otorgaba un “premio por productividad” a unos pocos jerárquicos del organismo. Una especie de bonus de entre 400 mil y un millón de pesos mensuales para apenas 60 personas, en una planta que supera los 3.000 trabajadores. Una vergüenza, en medio del derrumbe total del sistema de salud provincial.
La resolución 631 de este año, que nunca fue publicada en el Boletín Oficial ni difundida por los canales institucionales, habría creado un ítem salarial para autoridades, jefes con personal a cargo y empleados del Régimen 15 (personal administrativo, técnico y abogados). Es decir, los de arriba. Los mismos que parecen vivir en una burbuja mientras miles de afiliados peregrinan por turnos que nunca llegan, estudios que se postergan por meses y medicamentos que ya no se cubren.
Cuando el escándalo estalló hacia adentro –porque esta vez ni siquiera llegó a los medios por iniciativa oficial, sino por empleados indignados que vieron la lista–, las autoridades de OSEP se apuraron a desactivar la bomba. “La resolución quedó sin efecto”, dijeron, pero solo a través de un mensaje de WhatsApp enviado desde prensa. Nada de comunicados formales, ni documentación, ni explicaciones legales o presupuestarias. El hermetismo fue total.
Desde ese momento, nadie más contestó preguntas. Ni el titular del organismo, Carlos Funes, ni ningún vocero autorizado. El expediente original tampoco apareció. Y la resolución que supuestamente anuló el aumento, menos.
Lo único que se sabe es que el intento de aumento generó un fuerte malestar interno. Porque mientras la mayoría de los trabajadores cobra sueldos que apenas alcanzan para sobrevivir, y mientras los afiliados se endeudan para atenderse por fuera de la obra social, un pequeño grupo de privilegiados estaba a punto de recibir cifras indecentes.
Y lo más grave es que esto no es un error aislado: es parte de una política general que muestra con crudeza las prioridades del gobierno provincial. Porque mientras se recortan servicios, se tercerizan prestaciones y se hacen ajustes encubiertos en la cobertura médica, las autoridades siguen pensando en cómo beneficiarse a sí mismas.
La salud en Mendoza está en terapia intensiva. Pero en lugar de pelear por mejorarla, algunos prefieren asegurarse su propio “plus” mensual. Eso sí: en silencio, a escondidas y esperando que nadie se entere.



