SOMOS EL NUNCA MÁS
(Documento elaborado por integrantes de la Juventud Radical Mendoza)
Pasadas las 3 de la mañana del 24 de marzo de 1976, la voz de Jorge Rafael Videla irrumpió por cadena nacional en los hogares de Argentina, dando inicio al periodo más oscuro y doloroso de nuestra historia.
Ese día, se anunciaron medidas que cambiaron inexorablemente el curso de nuestra patria, entre ellas la caducidad de los mandatos de los representantes elegidos por el voto popular y el cese de las garantías constitucionales. Hasta la vuelta de la democracia de la mano del Radicalismo y de Raúl Ricardo Alfonsín, las Fuerzas Armadas violaron los Derechos Humanos, cometieron crímenes de lesa humanidad y ejercieron un terrorismo de Estado que, hasta el día de hoy, sólo cuenta víctimas, y sigue horrorizando por sus prácticas.
El plan sistemático tenía como objetivo eliminar a quiénes eran una “amenaza para el orden”, sin perjuicio de a quién afectaran las medidas y los procedimientos que se utilizaron. Bajo esa consigna, no respetaron los principios más básicos del debido proceso.
Con el paso del tiempo y la comprensión de lo que significaron los años de la última dictadura, el caudal de víctimas no hace más que ensancharse. No contamos sólo a los ciudadanos que fueron detenidos, torturados o desaparecidos, sino que la sociedad argentina en su conjunto fue golpeada en sus libertades y derechos.
Con la excusa de la “Reorganización Nacional” contabilizamos 30 mil desaparecidos, 500 bebés apropiados privados de su identidad, abuso de autoridad por parte de los miembros de la Fuerza, emigración masiva por exilio y un sinnúmero de derechos transgredidos. Hoy paramos para reflexionar, para mirar con respeto el pasado y no olvidar que llevamos como bandera los valores democráticos y la lucha viva por Justicia.
La Unión Cívica Radical siempre expresó que el único camino para salir de la oscuridad, era el retorno a la democracia, porque nuestras convicciones así lo marcan. Por ello, Raúl fue ese bálsamo de esperanza que nos hizo reencontrarnos como sociedad. Fue “una entrada a la vida”.
Bajar un cuadro, es fácil al momento de que los leones están enjaulados y viejos. Alfonsín los enjauló cuando tenían poder y fuerza. No pretendemos como radicalismo apropiarnos de los Derechos Humanos, por el contrario, entendemos que éstos son de todos los argentinos. De los que estuvieron, los que estamos y los que estarán.
Defendemos el enjuiciamiento a las Juntas, creemos en la nulidad de la amnistía, entendemos que es nuestro mandato como ciudadanos no permitir que personajes dictadores se desempeñen en la cúpula del poder, buscamos justicia por Jorge Julio López y militamos a diario por la vida y por la paz.
Por esto, la condena de César Milani significa, también, un hecho fundamental, ya que reafirma las convicciones democráticas que poseemos los argentinos.
Por los compañeros desaparecidos, por la CONADEP, por el Juicio a la Junta, por la Democracia, por ello y mucho más, decimos NUNCA MÁS.




