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Fabrican “ecoladrillos” en San Rafael

La ENET 1 impulsa la construcción con ladrillos de plástico reciclado. En el establecimiento escolar estuvieron presentes investigadores del CONICET, quienes brindaron una capacitación a los estudiantes. El sistema tiene grandes ventajas y avances en otros departamentos de la provincia y en el país.



Investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) crearon un ladrillo que se fabrica a base de residuos de botellas de plástico. En su fabricación se usa PET (polietileno-tereftalato), procedente de envases descartables de bebidas, en combinación con cemento pórtland como ligante, más un aditivo químico que mejora la adherencia de las partículas plásticas al cemento. El invento permite reutilizar grandes cantidades de plástico, ya que cada ladrillo se hace con 20 botellas descartables.
Según señalan los investigadores, el ladrillo fabricado a partir de botellas de plástico descartables presenta una serie de ventajas respecto al ladrillo tradicional de barro cocido: Proveen una aislación térmica cinco veces mayor que los ladrillos convencionales; pesan un kilo menos que un ladrillo convencional (ladrillo de PET pesa 1.400 kg); al tener mayor aislamiento térmico, se pueden construir muros de menor espesor. En vez de hacer paredes de 30 cm se pueden hacer de 15; los ladrillos de PET y cemento tienen buena resistencia al fuego, ya que los resultados del Ensayo de Propagación de la Llama lo clasifican como material Clase RE 2 (material combustible de muy baja propagación de llama).

Por otra parte, este tipo de ladrillo presenta una serie de beneficios ambientales: Es un ladrillo más ecológico que otros tradicionales porque su materia prima principal está constituida por residuos plásticos reciclados; a diferencia del ladrillo de barro cocido, en la producción del ladrillo de PET no se consume suelo fértil, por lo que no genera desertificación del suelo; dado que el ladrillo se moldea con una máquina manual rodante y no necesita cocción en grandes hornos a cielo abierto (como sí lo requiere la fabricación del ladrillo de barro), no produce contaminación atmosférica ni tala de árboles para obtener la leña necesaria para el funcionamiento del horno.

Cabe señalar que este sistema tuvo un avance enorme en el departamento de Junin. Allí se recicla hasta el 60% del plástico que se utiliza, con 70 puntos de recolección de botellas. Acumula 20 toneladas por año y luego de prensarlas y triturarlas, las transforma en ladrillos. Allí tienen claro que hacer ladrillos de plástico no es más económico que moldearlos con arcilla, pero la comuna no busca generar un negocio sino darle utilidad a todas esas toneladas de basura plástica que recolecta año a año. La participación de las escuelas es fundamental, ya que muchos de esos puntos de recolección están en clubes, parques o dependencias municipales, pero principalmente en establecimientos educativos.

Las autoridades del CONICET que pasaron por San Rafael, esperan que nuestro departamento se contagie de esta manera de lograr una vida más ecológica por el bien de todos. Aclararon que este tipo de ladrillos son iguales de resistentes ante las inclemencias del tiempo y que respetan los estándares normales de construcción para la seguridad de quienes habitan los inmuebles hechos con estos materiales. Se requiere que ahora las autoridades políticas tomen la decisión de hacer foco en esta temática que nos ayudaría a todos.

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