¿Qué hacer con los “trapitos”?
En San Rafael hay un vacío legal en materia de cuida-coches, “trapitos”, limpiavidrios y trabajadores de actividades afines. Frente a una nueva temporada estival, la enorme presencia de turistas hace notar esta problemática que requiere trabajo legislativo.
Muchas veces el trabajo del cuida-coches a veces se transforma en una situación de “extorsión tácita”, ya que si bien quizás el trabajador no formaliza una amenaza, el conductor acepta el servicio y paga, en vez de negarse y arriesgarse a regresar y encontrar el auto rayado o con los vidrios rotos. También están los limpiavidrios, aquellos que ofrecen el servicio en los semáforos y que en muchas oportunidades tampoco son bien vistos por quienes van frente al volante y terminan aceptando, incluso aunque el parabrisas esté perfectamente limpio.
Empresarios locales vinculados a la diversión nocturna –consultados por La Ventana–, aseguran que ocurre con frecuencia que quienes están en boliches o salones de fiesta, al regresar a los estacionamientos encuentran daños en sus autos, especialmente aquellos que no quisieron el “servicio” del cuida-coches.
Consultamos en el Digesto municipal de San Rafael y no hay ordenanzas que regulen en este sentido, que le den un marco de formalidad a la problemática. En resumen: “Lo que no está prohibido, está permitido”.
Para tener en cuenta:
El Municipio de Godoy Cruz desde 2013 cuenta con “asistentes de estacionamiento” identificados con pecheras y actualmente trabaja en el análisis de nuevas alternativas para mejorar el servicio. Es uno de los departamentos del Gran Mendoza, junto a Ciudad y Luján de Cuyo, que regula el estacionamiento y el trabajo de los cuida-coches, en algunos sectores bien identificados. Esos cuidadores no tienen permitido imponer un costo a las propinas –es a voluntad– y tampoco podrán lavar vehículos.
En Rosario, Santa Fe, el Movimiento Solidario Rosario (MSR) firmó un convenio con la municipalidad de esa ciudad para regular a los cuida-coches que desempeñan sus tareas en las principales avenidas. Tras la aprobación de la nueva disposición que comenzó a regir en octubre, los trabajadores llevan identificación y la contribución que reciban de los automovilistas será voluntaria.
En otros puntos del país, los cuida-coches, también debidamente identificados, tienen tarjetas de estacionamiento y se quedan con el 10% de las ganancias por sus ventas. Si bien eso no es bien visto –lógicamente– por los kiosqueros, sirve para darle una oportunidad laboral a personas desocupadas, ordena su labor (la que igualmente realizarían), “obliga” a los conductores a pagar esas tarjetas de estacionamiento y descomprime la labor de los inspectores.
Párrafo aparte merecen los limpiavidrios y artistas callejeros que trabajan en los semáforos, puesto que muchas veces se tornan agresivos ante la negativa de los conductores a pagarles o a aceptar el servicio. En otros puntos del país, directamente no se permite su accionar y es la policía quien los retira de las esquinas donde se apostan.






