Una Vieja Cepa que enriquece la cultura del sur mendocino
Una de las bandas de Rock mendocinas más importantes y prestigiosas es, sin dudas, “Vieja Cepa”. En esta nota, la historia de un grupo que, si bien fue mutando en cuanto a algunos de sus integrantes, conserva su esencia, su amor por el buen sonido, la intensidad del trabajo en los ensayos y el respeto por el público.
Vieja Cepa está compuesta hoy por Gabriel Iturbe en voz y guitarra electroacústica; su hermano Alejandro Iturbe en batería y coros; “Daro” Navarro en guitarra eléctrica y coros; Federico Fernández en percusión, teclados y coros; y Franco Alessio en bajo y coros. Cabe agregar que Gabriel, además, es compositor. La consola de sonidos la controla Juan Manuel Bernal Lloret.
Se trata de un conjunto que podría decirse que nació en 1994. Alejandro Iturbe, que por entonces tenía 15 años, cuenta se encontró en una sala de videojuegos con un cartel que decía “se busca baterista”. Un músico porteño lo invitó a participar de una banda llamada “Resistencia”. Aquel adolescente influyó para que ingresara a tocar también su hermano Gabriel (de por entonces, 14 años), teniendo en cuenta que era un virtuoso cantante, además de ser muy bueno tocando la guitarra y componiendo. “Lo que pasaba es que el guitarrista y cantante no quería dejar de cantar, pero un día llevé a mi hermano medio de prepo y le dije que iba a cantar mi hermano y que si no, me iba yo también. Siempre he sido un poco así”, recordó entre risas Alejandro.
De a poco empezaron a hacerse conocidos y a grabar discos, hasta que decidieron irse a Buenos Aires para poder trabajar más intensamente. Al llegar a Capital, se encontraron con que hay una banda legendaria tipo “under”, que toca reggae, llamada “Resistencia suburbana”. “Decidimos ponerle Vieja Cepa por los años, porque el buen vino se obtiene de una cepa madura y por Mendoza, sobre todas las cosas, porque queríamos identificar a la banda con Mendoza. Siempre hemos sido bastante nostálgicos con eso, dejando bastante en claro que nosotros somos mendocinos, amamos Mendoza”, remarcó el baterista.
De aquella formación original, sólo quedan los hermanos Iturbe. Alejandro asegura, no obstante, que “ésta es la mejor versión que ha tenido Vieja Cepa desde que nació, en todo sentido”. Cabe señalar el enorme respeto y cariño que se observa entre estos artistas, a pesar de la diferencia de edad existente entre algunos de ellos (el mayor tiene 40 años y el menor 24). “Somos más que amigos, funcionamos como una familia. Un poco eso deja en claro y marca el horizonte también y nos hace estar unidos”, añade.
Si bien les queda “pendiente” tocar en Cosquín Rock, ya pisaron el escenario de festivales como el Quilmes Rock, el Pepsi Music (en varias ocasiones) y Andes Vivo; además fueron banda soporte de Manu Chao en Mendoza, y Los Piojos, entre muchos otros.
Siempre han realizado temas propios. Al respecto, Gabriel remarcó que si la vida da la oportunidad de poder componer y transmitir, es necesario hacerlo con los mejores sentimientos que a uno le nazcan, desde los roles que a cada uno le toque ocupar. “Yo creo que cada uno tiene su impronta y ha puesto ‘alma, corazón y bolsillo’ (como siempre digo)”, resaltó, y recordó las épocas en las que no era tan fácil como hoy (que existen las redes sociales), y había que remar mucho más para hacer conocida una banda, sobre todo si se viajaba desde el interior. “Hoy apretás un botón y te están escuchando en Egipto. Si usas las redes sociales con buena leche, te hacés conocer, eso es lo más fácil, lo difícil es mantenerse, tener una propuesta buena y sana para transmitirle a la gente y que la gente lo absorba y lo haga suyo. Hay mucha cosa rara dando vueltas, no estamos entendiendo muchas cosas en el concepto musical. Con respecto a lo que está escuchando la gente creo que estamos en una etapa de transición y eso es lo bueno porque hay una oportunidad para las bandas que quieran hacer algo lindo para transmitir”, señaló y agregó: “Hago hincapié en que no hacemos música para que le guste a la gente, hacemos música para poder transmitir algo y que quede en la gente… ¡y si le gusta, mejor! Queremos que quede algo fraguado”.
Alejandro Iturbe, por su parte, manifestó que vivimos en una etapa en la que pareciera que “hoy cualquiera es batero o cantante” ya que se abren las redes sociales y permanentemente se ven fotos de personas posando con instrumentos. Sin embargo, se hace necesario profundizar en el arte, en la música y que se entienda que para llegar al verdadero éxito, se requiere una maduración y un trabajo por demás intenso.
“Cielos azules, rojos también”
Es el 5to disco de la banda, luego del demo “De eso se trata”, y los discos “Que no te gane el olvido” (2003), “Todos van” (2005), “Aventureros del cemento” (2008) y “C.E.P.A. (2014)”.
“Cielos azules, rojos también” se trata de un disco autogestionado, maduro, teniendo en cuenta la trayectoria musical de estos artistas.
Tardó en salir al mercado por una serie de contratiempos que se produjeron por problemas de salud que tuvo la persona que lo estaba grabando. No obstante, aquel atraso –de 6 meses– hizo que surgieran dos canciones más, incluyendo “Cielos azules, rojos también” (la que le dio su nombre al disco).
Por otra parte, en el nuevo material se rescataron canciones de discos anteriores como “Yo quiero ver”, “Don Morán” e “Ismael” que se habían grabado, pero en demos.
“Cambió totalmente el sonido, nos hemos animado a cambiar el sonido en teclados, en coros, a darle más respiro a la canción… es algo que vamos aprendiendo, la evolución musical. Este disco da respiro a cada instrumento y da pasaje a que se aprecie más la canción”, señaló Gabriel Iturbe al respecto.
Cabe destacar que pronto este disco estará disponible en Spotify.
Vuelta al escenario
El sábado 08 de septiembre en el salón de usos múltiples del Centro Polivalente de Arte, Vieja Cepa presentó “Cielos azules, rojos también”. Previo a ellos, tocaron otros artistas que cursan en esa casa de estudios y, además, un músico de Buenos Aires, Gustavo Jerez (26), que es seguidor de Vieja Cepa.
“Los conocí a los chicos, escuchaba los primeros discos, tuve la oportunidad de llevarlos a Villa la Angostura a tocar y tuvimos la suerte de ser invitados a venir a tocar acá a la presentación de ‘Cielos azules, rojos también’ de ellos. Estamos de fiesta de alguna manera”, expresó Jerez, quien es guitarrista, cantante y compositor. Este artista estuvo en San Rafael presentando sus temas, que forman parte de un disco producido por “Pato” Nieto llamado “Jardín blanco” (disponible en Spotify, Itunes y YouTube, entre otras plataformas). Adelantó que en los próximos meses se vienen diversos recitales, incluyendo varios en todo el Partido de la Costa durante el verano.
Vieja Cepa es una banda con artistas que permanentemente se han puesto metas que, a pulmón y fuerza de trabajo, han ido cumpliendo. Con permanentes ensayos en su haber, la banda está a la altura de las más exigentes circunstancias. Mendocinos dignos de escuchar y de elogiar. Será cuestión de esperar al próximo show que vayan a brindar para ir a verlos y ahí, simplemente, aplaudirlos de pie.









