Sociedad

Un joven sanrafaelino busca agrandar una pyme avícola que desarrolla desde hace años

Desde hace varios años, Santiago Rosales Sibiglia (17) viene desarrollando un proyecto vinculado a las aves y a la incubación artificial. Algo que comenzó como una suerte de “aventura” de su niñez, más tarde creció y sigue creciendo. Está en el 5° año de la escuela Martín Güemes y posee intenciones de estudiar Veterinaria.

A Santiago siempre le gustó el mundo animal, pero con sólo 12 años sintió interés en particular por las aves, prestándole especial atención a su manera de reproducirse. Buscando en internet, encontró una nota sobre “incubación artificial” y encontró un video, en el que enseñaban a realizar una incubadora con una caja de cartón, un foco, un termómetro y artículos hogareños. Lo puso en marcha y los huevos incubaron, pero dentro encontró más tarde los embriones muertos. Siguió leyendo y estudiando, y cuando tenía 13 años sus padres le regalaron un kit de incubación que contaba con un termostato, una cajita para generar calor, un termómetro y junto con su papá crearon una incubadora manual para 60 huevos de gallina.

El primer nacimiento le generó una alegría inmensa, además de ganas de seguir haciéndolo. Por otra parte, un primo le compró los pollos, lo que le dio un apego mayor a su proyecto, por lo que desde entonces todos los meses siguió incubando y vendiendo los pollitos que iban naciendo. Al descubrir que esto era un buen negocio y que mientras iba al secundario podría trabajar, a los 15 dejó la incubadora de madera y compró –con ayuda de sus padres– una incubadora automática para 120 huevos. De esa manera, transformó aquel sueño infantil en un medio de vida. Busca ahorrar lo más posible con este proyecto, y lo que desea es subir un escalón más, primero porque el espacio en que trabaja lo tendría que agrandar y porque al hacerlo requerirá de otra incubadora y otra jaula. Para todo esto le hace falta capital pues se trata de tecnología que se cotiza en dólares. Mes a mes, trabaja con codornices, produciendo de 100 a 120 hembras (que son las que vende). Si bien comercializa todas sus aves –e incluso le faltan– es complicado lograr el objetivo, por lo que además posee colmenas, lo que también lo ayuda.

Se acercó a Génesis incubadora de empresas, a fin de ver si había algún tipo de financiamiento para comprar, pero no pudo conseguirlo; buscó cumplir los trámites del Centro de Ayuda a Pymes, pero tampoco logró su objetivo. Aclaró que más allá de todo esto, su proyecto no lo abandona y prefiere seguir adelante. Si alguien desea ayudarlo de alguna manera o comprarle sus productos, puede comunicarse con él 2604563318; o en Facebook buscando “Incubación Artificial”.

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