Un billete circula por San Rafael CAPÍTULO II: Paseo por Valle Grande
…Al finalizar aquella jornada laboral, en el bar se dividieron el dinero que se había recaudado en propinas durante el día. Ese sábado cerca de las 22, a Cristian le dieron el billete de 100 pesos con la imagen de la taruca (y algunos otros más). El hombre se puso el casco, subió a su moto y partió rumbo a su casa.
Al llegar, Lourdes, su novia –embarazada de 4 meses– lo esperaba con la cena lista. Cristian entró casi sin mirarla y se sentó en la mesa luego de lavarse las manos y colocarse alcohol en gel.
– ¿Qué hiciste de cenar?
– Unos tallarines con manteca, perdón, pero no me alcanzó para más.
– Sí, me imaginé. Está mal la cosa, yo te entiendo, pero deberías dejarte de gastar plata en estupideces.
– ¿Qué clase de estupideces?
– No sé, no puede ser Lourdes que te gastes todo lo que te doy en cosas útiles. En nafta solamente me estoy gastando una fortuna, no es capricho.
– Bueno Cristian, pero esas cosas son por el bien de los dos. Esta relación se está poniendo un poco violenta, deberías bajar un cambio y más ahora… digo, por el bien de bebé.
– Sí, perdón, la cosa no es con vos, estoy un poco cansado en general. Igual no me salgas con esas cosas de la “violencia de género” vos también.
– No, yo no ando con esas cosas, pero sabés que es algo muy complicado. Tengo amigas que no dan más de las palizas que les dan y eso me termina dando miedo a mí también, aunque no me hagas nada.
– Sí, igual tus amigas deberían ponerle un corte a todo eso. No entiendo a los tipos que se les va la mano en los enojos… o en las jodas.
– ¿Por qué decís “en las jodas” Cristian?
– Bueno, esta semana empezó el juicio por la muerte de Paula Toledo. Pobre piba, ojalá todo salga bien. El fiscal es un tipo serio… al menos en apariencia. Ya metió en cana a un par de delincuentes pesados, pero vos sabés que a la Justicia no le creo nada nunca. El caso de Paula Toledo es un emblema del desastre que son.
– Sí, la verdad que sí. Yo sé que no sos de esos tipos, por eso estoy con vos, amor. Al margen, ¿no te da la nafta para ir al Valle Grande mañana?, te hace falta descansar también. Creo que hay muchos turistas ya.
– Sí, miles y como se habilitó el turismo nacional también, hay gente de todas partes. Dale vamos mañana al Valle.
La pareja, un poco tensa por los problemas surgidos de la economía de un año complicado, cenaron cruzando un par de miradas y se fueron a la cama. Si bien había un equipo de aire acondicionado, prefirieron no encenderlo temerosos de aumentar de más la próxima factura de la luz. “Edemsa no anda con pavadas, va y corta”, le repetía Cristian a su novia cada vez que podía.
Al levantarse aquella mañana sacaron algo de carne del freezer, una gaseosa y partieron rumbo al Valle Grande.
– Claramente Mendoza y San Rafael, es uno de los destinos más elegidos de Argentina para este año; ayer y antes de ayer lo veíamos en el bar y ahora se ve por acá también. Se nota que el verano está cerca. Se esperan un montón de mejoras en el camping municipal, van a poner mucha plata para que quede mejor, más completo.
– Sí, pero todavía no están, así que vamos a otra parte.
– Sí, ahora vamos a algún otro. ¿No te da un poco de miedo que se habilite el turismo por el tema de la pandemia, los contagios y demás?
– La verdad es que no, así embarazada y todo me parece que no se puede tenerle un miedo eterno a todo esto. Con el virus hay que convivir, los miedos sólo llevan al fracaso.
Lourdes y Cristian se detuvieron en un camping e ingresaron. Comenzaron a hacer el asado mientras escuchaban el inconfundible sonido del Atuel a metros de ellos.
– ¿Qué te pasa Cristian que te quedás mirando así?
– Nada amor, es que simplemente creo que momentos así nos hacen bien a los dos –dijo mientras le tocaba la panza–, ¿sabés?, ayer fueron al bar un flaco con su hijo; van todos los sábados, es una locura la “amistad” que parecen tener. Me encantaría que este nos salga igual… ¡pero que se parezca a vos! (risas).
– Sí, yo creo que se va a parecer a mí, ojalá, porque soy la linda de la pareja (risas).
– Sin dudas. Che, hay mucha gente en serio. Eso sí, el barbijo lo llevan todos en cualquier parte.
Sí, los que llevan barbijo, ¡que son los menos!
– ¿Trajiste pan?
– Uy, me me olvidé, perdón.
– No pasa nada, voy a comprar a la proveeduría.
Cristian caminó hasta el comercio que estaba junto al ingreso al camping. Sacó el billete de 100 pesos y con él pagó el pan. Volvió y siguió con Lourdes disfrutando del hermoso domingo que San Rafael le ofreció a los turistas.
El dueño de la proveeduría tomó el billete de 100 pesos y lo guardó en su billetera.
CONTINUARÁ…
Nota del autor:
Un billete circula por San Rafael, es una serie de historias ficticias que posee entre sus líneas algunos hechos basadas en la realidad que atraviesa la sociedad local, provincial, nacional e incluso –de ser necesario– mundial. Son relatos vinculados de manera directa o indirecta a algunas de las noticias que La Ventana San Rafael da a conocer diariamente.
Se trata de diversos capítulos que si bien tienen un denominador común (el billete), no están relacionados en su contenido.





