Su especialidad: tocar la batería
Sergio Manuel Sardini es un baterista sanrafaelino de 25 años que toca en la banda del centro de día Nuevo Sol. Además, tiene síndrome de Down, algo que jamás le impidió crecer como persona y como artista.
Manuel es un joven entusiasta de la batería, que cada vez que puede hacer deleitar al público que tiene en frente, sin el menor tapujo ni timidez. Vive con sus padres y además tiene tres hermanos mayores.
Su síndrome de Down no le ha impedido destacarse como un músico al que los solos de batería le sientan muy bien, generando el aplauso indiscutido de quienes lo observan con atención. De la mano de Nuevo Sol ha llegado muy lejos, tocando en varios escenarios. “En nuevo sol hacemos buenas cosas, tenemos pileta, natación, arte, teatro y varias cosas más”, dice el muchacho que asegura que se le nota su amor por la batería, instrumento que le fue enseñado por su profesor, Pablo Martínez, nada menos que el baterista de la reconocida banda Por Teléfono. Es admirador de Soda Stereo y el rock en general.
El artista agradece el apoyo incondicional de su familia, la que le compró la batería tras ir a aprender y que fuera justamente el profesor el que les recomendara que se la regalaran porque “toca muy bien”.
Nilda Lotz, la mamá de Manuel, explicó que cuando el joven tenía 2 años se dieron cuenta que le gustaba la percusión. “Estábamos en la casa de unos amigos y tenían un bongó. Se lo dio y él automáticamente empezó a golpear los deditos y sacar sonidos. Con el tiempo eso se acrecentó más y, como no tenía ni batería ni redoblante, se agarraba los tachos de pintura de 20 litros, los daba vuelta, se buscaba dos palitos y con eso tocaba”, dijo y remarcó el rol que tiene Nuevo Sol para Manuel y para muchos jóvenes con la misma o similares condiciones. “Hemos notado el crecimiento que ha tenido y estamos muy contentos”, aseguró.
El coordinador de la banda de Nuevo Sol, es el guitarrista Dorian Maronich, a quien también le consultamos sobre las habilidades del baterista que lo acompaña. Señaló que la experiencia de trabajar con los chicos “es fabulosa”. “A pesar de que yo tengo el rol de coordinador, la dinámica es igual a la de una banda donde las decisiones las tomamos entre todos. Elegimos el repertorio, nos divertimos muchísimo. Cada integrante tiene voz para decir lo que piensa, lo que le gusta, lo que no. Yo lo siento así y lo siento como ‘mi banda’ también y no sólo como que es mi deber”, dijo y destacó el rol que está teniendo el arte para los chicos, ya que es allí donde descargan todo lo que les pasa.






