Sociedad

San Rafael, sin gas envasado en plena ola polar: una vergüenza que golpea a miles de familias

En medio de temperaturas bajo cero, una situación tan insólita como indignante se repite en San Rafael: no se consigue gas envasado en ningún punto del departamento durante la noche del domingo.

Mientras las estufas no funcionan y las hornallas no se encienden, miles de hogares que dependen exclusivamente de la garrafa para cocinar o calefaccionarse enfrentan el frío extremo sin respuestas ni soluciones.

Con una población cercana a los 250.000 habitantes, San Rafael sigue arrastrando un déficit estructural gravísimo: más de la mitad de sus vecinos no cuenta con acceso al gas natural, y la distribución de gas envasado parece no estar preparada para responder ni siquiera ante una contingencia climática anunciada con días de anticipación.

La Ventana San Rafael recorrió durante la noche los principales puntos de venta del departamento y pudo constatar que en todos los casos las garrafas se encontraban agotadas. No hubo reposición ni tampoco información concreta sobre cuándo volvería a haber stock. Una postal preocupante que deja en evidencia la falta de previsión y la ausencia total de alternativas en un momento crítico.

Frente a este panorama, no sería descabellado que las distribuidoras de gas envasado que operan en San Rafael establezcan guardias nocturnas o de 24 horas durante los días de frío extremo, como sucede con otros servicios esenciales. Tener una mínima estructura de emergencia permitiría al menos cubrir la demanda de las familias más urgidas y evitar que la falta de gas se transforme en una amenaza directa para la salud y la seguridad.

Esta escasez no es nueva, pero lo que genera indignación es la absoluta falta de planificación. ¿Cómo puede ser que en una ciudad de este tamaño, un domingo por la noche, no haya ningún punto habilitado para adquirir una garrafa? ¿Qué sucede con la logística, la distribución, la intervención estatal o la coordinación de los operativos?

En algunos barrios y distritos, las familias se ven obligadas a dormir sin calefacción o a recurrir a métodos alternativos peligrosos para intentar calentarse. El precio del gas envasado, además, se ha vuelto prohibitivo para muchos: con la desregulación de precios, una garrafa de 10 kg puede superar los 24.000 pesos.

Es urgente que las autoridades locales y provinciales, así como las empresas distribuidoras, tomen cartas en el asunto. No se puede naturalizar que en pleno siglo XXI haya ciudadanos sin acceso a una fuente básica de energía en uno de los inviernos más crudos de los últimos años.

San Rafael necesita soluciones reales, concretas y sostenidas en el tiempo. La emergencia energética no puede esperar.

 

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