“¿Querés ver lo que se siente?”
Mediante una curiosa manera de generar conciencia, la mamá de un chico con autismo organizó en el kilómetro cero con el uso de parlantes, una muestra de lo que sienten cuando hay pirotecnia.
Amelia Villar es mamá de Inti, quien tiene autismo, y fue quien promovió esta actividad, la que fue apoyada por el Estado. Incluso el gobierno provincial le permitió hacer uso de las instalaciones del Espacio Contemporáneo de Arte (en el kilómetro cero), para tomar de allí la energía eléctrica necesaria para la instalación de parlantes.
Cabe decir que la pirotecnia afecta desde este punto de vista, a aquellas personas que tienen Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) y Trastorno del Espectro Autista (TEA) que es más amplio. Además, hay chicos que tienen retraso y que deben padecer todo lo puesto a lo que el común de la gente considera “festejo”. Incluso algunos niños deben ser sedados previos a las 0 de Navidad y Año Nuevo. Esto es porque tienen hipersensibilidad auditiva, al punto de que hay algunos que escuchan incluso más que un perro. “Es importante tomar conciencia en esto, decir ‘no a la pirotecnia’”, señaló Villar y explicó que la idea es poner un poco el sonido de cómo escuchan los chicos.
Contó que cuando comienzan las explosiones Inti se tapa los oídos y se empieza a hamacar, se desespera, se altera y se pone a correr. “Yo lo tengo que encerrar y cerrar todas las ventanas pero el sonido entra igual. Por más que uno no tire, los vecinos tiran. Nosotros no disfrutamos las fiestas”, explicó y agregó que sería importante que en el acto central de la Fiesta de la Vendimia no se tiren fuegos artificiales tampoco.
Aseguró que ha sentido apoyo de distintos sectores políticos que incluso se han puesto a trabajar a través de proyectos, aunque aún falta mucho.
Paradójicamente, mientras Villar estaba por empezar a hacer esta demostración, un grupo de manifestantes empleados de casinos locales, se acercó al kilómetro cero y, para “hacerse oír”, tiró bombas de estruendo.




