Mendoza enfrenta una nueva sequía: se prevé menos agua en todas las cuencas
El Departamento General de Irrigación (DGI) presentó el Pronóstico de Escurrimiento 2025-2026, que anticipa un escenario complejo para Mendoza debido a la baja acumulación de nieve en la cordillera de Los Andes. Los datos revelan que el Río Mendoza contará con apenas el 61% del caudal de un año normal, lo que augura una importante reducción en la disponibilidad de agua.

Según explicó Rubén Villodas, director de Gestión Hídrica del DGI, “este año estamos bien, pero el problema se sentirá el próximo; será un año complicado por la falta de nieve”. Los registros muestran que actualmente existe solo un 20% de nieve respecto al promedio histórico, lo que impactará directamente en los recursos hídricos del año siguiente.
Pronóstico por cuenca
En la cuenca del Río Mendoza, el informe prevé sequía moderada, con un volumen total estimado de 845 hectómetros cúbicos (hm³) frente a los 1.300 hm³ de una temporada normal. De esa cifra, 250 hm³ se destinarán al consumo humano, lo que deja menos disponibilidad para riego y uso industrial. En el Gran Mendoza, el agua disponible será casi un 40% inferior al promedio, lo que podría generar sequía severa en zonas urbanas y productivas.
En tanto, la última temporada hídrica fue considerada regular, lo que permitió una mejor administración del recurso. Sin embargo, para el nuevo ciclo se espera una caída en la oferta total de agua, proyectándose 1.230 hm³, cuando el dique Potrerillos tiene capacidad para almacenar cerca de 400 hm³.
El panorama en el Valle de Uco y el Sur mendocino
El Río Tunuyán logró abastecer la demanda durante la temporada pasada, pero este año el panorama cambió: la cordillera prácticamente no presenta nieve. En consecuencia, se proyecta un caudal de 845 hm³, equivalente al 66% de un año normal.
En el caso del Río Diamante, las represas Agua del Toro y Los Reyunos contaban con buenas reservas, aunque se prevé un descenso marcado: el volumen total rondaría los 600 hm³, frente a los 981 hm³ históricos. Esta baja también afecta a la Laguna del Diamante, que continúa lejos de recuperar sus niveles habituales.
Por su parte, la cuenca del Río Atuel registró una acumulación de nieve equivalente al 40% del promedio histórico. Aunque no se espera una sequía severa, sí se proyecta un año de escasa disponibilidad, con dificultades para cubrir la alta demanda de la zona.
Finalmente, el Río Grande, el más caudaloso de Mendoza, enfrentará sequía moderada. En el sector de Valle Hermoso, los niveles de nieve fueron muy inferiores al promedio, por lo que el escurrimiento anual se estima en 1.825 hm³, frente a los 3.159 hm³ que suelen registrarse en un año normal.
El nuevo pronóstico de Irrigación refleja un panorama de sequía generalizada para la provincia, lo que exigirá una gestión más eficiente del agua y una planificación anticipada para mitigar los efectos sobre la producción, el consumo y los ecosistemas mendocinos.



