Los Dos Álamos: cuando una calle provincial se convierte en arroyo y nadie se hace cargo
El costo del abandono provincial: calles intransitables y vecinos que pagan la desidia.
Aunque parezca una escena sacada de un cauce improvisado tras un aluvión, lo que muestra la imagen no es un zanjón ni un canal clandestino. Es la calle Los Dos Álamos, en San Rafael. Sí, una calle. O lo que queda de ella después de la tormenta.
El agua corre con fuerza, arrastra barro, piedras y deja al descubierto una postal que ya es tristemente conocida por los vecinos: calles provinciales destruidas, reparaciones precarias y un abandono que se repite tormenta tras tormenta. Mientras tanto, desde el Gobierno de Mendoza miran para otro lado.
La responsabilidad es clara: Vialidad Provincial, organismo que depende del Ejecutivo que encabeza Alfredo Cornejo, debería garantizar caminos transitables. Pero en San Rafael la realidad es otra. Se hacen “arreglitos”, se tapa un pozo, se pasa una máquina, se sacan dos fotos… y a la próxima lluvia, todo vuelve a romperse.
Y Los Dos Álamos no es un caso aislado.
Según el informe de rutas de este 23 de enero, varias calles y caminos del departamento quedaron en condiciones críticas tras las lluvias:
- Calle La Intendencia, intransitable por desborde de canal de riego.
- Calle 5, desde RP 154 a Sardini, con socavón.
- Los Coroneles (Cuadro Benegas), con barro y tramos anegados.
- Calles 6 y 7 en El Usillal, directamente imposibles de transitar.
A esto se suma la necesidad de circular con extrema precaución en RP 157, Sepúlveda, Las Mercedes (El Usillal), Central (Colonia Iaccarini) y San Francisco y Jensen Norte (Las Paredes).
Desde Vialidad Mendoza informan que hay equipos “trabajando en territorio”. Una frase que se repite cada vez que llueve, pero que no se traduce en soluciones de fondo. Porque si después de cada tormenta las calles vuelven a colapsar, el problema no es el clima: es la falta de obras serias.
Mientras tanto, los vecinos esquivan pozos, el agua avanza donde debería haber calzadas y San Rafael sigue esperando que la provincia recuerde que estas calles también existen. Porque gobernar no es solo anunciar trabajos: es hacerlos bien. Y, sobre todo, hacerlos para que duren.



