Jubilaciones: Los legisladores nacionales que responden a Cornejo votarán a favor del veto de Milei
Por más que lo maquillen con tecnicismos, con frases huecas sobre “la estabilidad macroeconómica” o con palabras altisonantes sobre “la racionalidad”, lo cierto es que el radicalismo mendocino ha decidido darle la espalda a los jubilados, a los discapacitados y a la gente común. Y lo hace obedeciendo ciegamente al Presidente Javier Milei, quien vetó una ley votada por amplia mayoría en ambas cámaras del Congreso para mejorar haberes, mantener la moratoria y declarar la emergencia en discapacidad.

Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, dejó en claro que los legisladores nacionales que le responden –Pamela Verasay, Lisandro Nieri, Mariana Juri y Rodolfo Suárez– acompañarán el veto presidencial. Es decir, van a sostener con su voto que un Presidente tenga la potestad de anular mejoras para quienes más han sufrido el ajuste. Y lo más indignante es que lo hacen sin el menor atisbo de culpa, hablando de “populismo berreta” cuando se trata de dignidad para los más vulnerables.
¿Desde cuándo defender a un jubilado o a una persona con discapacidad es populismo? ¿Desde cuándo buscar que una persona mayor no tenga que elegir entre pagar remedios o comer se convirtió en una “irresponsabilidad fiscal”? ¿Desde cuándo los radicales, partido con una historia ligada a los derechos sociales, se transformaron en peones obedientes de un proyecto libertario insensible?
El gobernador Cornejo argumenta que el Congreso no puede marcarle el presupuesto a un presidente. Pero la Constitución dice otra cosa. El Congreso está para legislar, para controlar, para equilibrar poderes. No para callarse la boca mientras el Ejecutivo elimina por decreto lo que se aprobó en ambas cámaras.
Y mientras tanto, se acumulan las frases ofensivas: “tenemos más discapacitados que Ucrania”, dijo Cornejo, como si el problema fuera la gente con discapacidad y no el Estado que les da la espalda. ¿Qué clase de dirigente compara a los argentinos más postergados con un país en guerra para justificar un ajuste? Es cruel, es mezquino y es vergonzoso.
Por más vueltas que le den, el voto radical mendocino en defensa del veto de Milei es una claudicación. Es abandonar la defensa de los que no pueden defenderse solos. Es priorizar el alineamiento político y la estabilidad de los números fríos por sobre la vida real de millones.
Julio Cobos, al menos, ha mostrado cierta coherencia. Acompañó las leyes que Milei vetó y se espera que mantenga esa postura. Pero si el resto de los legisladores mendocinos del radicalismo acatan la orden de Cornejo y votan para sostener el veto, quedará claro de qué lado están: del poder, no de la gente.
En nombre del ajuste fiscal, han normalizado el desprecio. Pero la historia no los va a absolver. Porque mientras ellos hablan de macroeconomía, hay jubilados que no llegan a fin de mes, hay personas con discapacidad que no tienen cobertura y hay familias enteras que ven cómo el Congreso se convierte en un sello de goma del Presidente.
La pregunta es: ¿cuánto más están dispuestos a entregar? ¿Cuántos derechos más están dispuestos a vetar?
Ya no se trata de ideología, se trata de humanidad. Y quienes voten a favor del veto habrán perdido hasta eso.



