El cigarrillo electrónico ha ganado popularidad entre los jóvenes mendocinos, pese a las advertencias de especialistas sobre sus riesgos para la salud.
Ante esta situación, el senador provincial Sergio Marquez (UCR) presentó un proyecto de ley que busca prohibir el uso del vaper en la vía pública y penalizar su comercialización, especialmente cuando se trata de menores.
Una propuesta con fines sanitarios y ambientales
La iniciativa legislativa tiene como ejes centrales la protección de la salud y del ambiente. “Queremos abordar esta problemática desde lo legal, por eso impulsamos un proyecto que impida el uso de estos dispositivos en espacios públicos y en ambientes cerrados”, expresó Marquez en MDZ Radio.
El senador también explicó que el proyecto contempla una reforma al Código Contravencional para aplicar sanciones económicas a quienes vendan o promocionen estos productos. En casos de venta a menores de edad, las multas se duplicarían.
De aprobarse, las penalidades económicas podrían alcanzar los $1.260.000, y hasta $2.520.000 si se comprueba que hubo venta a menores. Además, los comercios infractores podrían ser clausurados por hasta 90 días o perder su habilitación, en caso de reincidencia.
El texto también invita a la Provincia y a los municipios a sumarse a campañas educativas y de concientización para desalentar el consumo de estos dispositivos.
Advertencias médicas sobre el uso del vaper
El cardiólogo Mario Boskis advirtió que, tras las restricciones impuestas a la publicidad del tabaco tradicional y las advertencias gráficas en los paquetes, la industria del tabaco encontró nuevas formas de captar consumidores. “Los cigarrillos electrónicos se presentan como una opción menos dañina, pero siguen siendo nocivos”, explicó.
Según el especialista, estos dispositivos no queman tabaco como los cigarrillos comunes, sino que calientan líquidos que contienen diversas sustancias, entre ellas nicotina. “Generan aerosoles que, al ser inhalados, penetran profundamente en los pulmones y el sistema circulatorio. La nicotina sigue estando presente, y es lo que genera adicción”, sostuvo.
Boskis concluyó que el formato moderno y la percepción errónea de que “vapear no es fumar” han contribuido a que estos productos se expandan con rapidez, sobre todo entre adolescentes.



