Gimnasia y Esgrima de Mendoza escribió una página dorada y ascendió a Primera División
Con el corazón en la mano y una actuación heroica, Gimnasia y Esgrima de Mendoza logró el tan soñado ascenso a Primera División, tras vencer por penales 3 a 0 a Deportivo Madryn, luego de empatar 1 a 1 en un partido electrizante que se definió con pura garra y emoción.

Desde el arranque, el Lobo del Parque mostró su ambición. A los tres minutos, Imanol González había desatado la ilusión con un gol que fue anulado por una mano previa. Gimnasia no bajó los brazos y siguió insistiendo, pero otra vez el festejo fue ahogado: Nicolás Romano convertía antes del descanso, aunque el juez marcó fuera de juego.
En el complemento, Madryn equilibró el juego y golpeó primero. A los 30 del segundo tiempo, Facundo Silba conectó de cabeza y puso el 1 a 0 que silenció a la hinchada mendocina. Pero el alma de este Gimnasia nunca se rinde. Cuando el reloj marcaba el final, un remate de Luciano Cingolani encontró la mano de un defensor y el árbitro no dudó: penal. Facundo Lencioni, con una frialdad admirable, lo cambió por gol y llevó la historia al alargue.
En los treinta minutos extras, el Lobo fue una tromba. Atacó, generó, soñó… pero se topó una y otra vez con Yair Bonnín, el arquero patagónico que se vistió de muralla.
Y entonces llegaron los penales. La tensión se cortaba con un cuchillo. Pero César Rigamonti se transformó en leyenda: atajando los tres penales de la serie, le dio a Gimnasia la gloria máxima.
Entre lágrimas, abrazos y un rugido que se escuchó en toda Mendoza, el Lobo del Parque selló su ascenso a la elite del fútbol argentino. Una noche inolvidable. Una historia que quedará grabada para siempre.



