Escándalo en la Iglesia: la palabra oficial
La diócesis local de la Iglesia Católica se vio en la necesidad de realizar declaraciones oficiales tras los casos de abuso sexual que se ventilaron en los últimos tiempos. El obispo Eduardo María Taussig se refirió a esos y a otros casos.
La sociedad –y la prensa– tiene muchas preguntas para hacerle a la Iglesia Católica como organización, a raíz de los diversos casos de abuso sexual que salieron a la luz (algunos ocultos desde hace tiempo). Llegado recientemente de Roma, Monseñor Eduardo María Taussig, máxima autoridad de la diócesis sanrafaelina, se refirió a los mismos con categórica frialdad y responsabilidad. A sabiendas de la importancia del cargo que ostenta, fue directo con los periodistas y respondió lo que se le preguntó (al menos lo que dijo saber).
La conferencia de prensa se desarrolló en el Obispado de San Rafael (Av. Rivadavia y Buenos Aires). El obispo llegó acompañado por su secretario personal y parte de la curia local, entre ellos el sacerdote José Antonio Álvarez, quien suele ser el nexo entre los periodistas y la diócesis. Tras realizar una oración (la que fue repetida por los periodistas que profesan esa religión), el padre Álvarez leyó primeramente un comunicado en el que se destaca que la situación es algo que “afecta a la diócesis de San Rafael y a sus familias y comunidades” y agrega que la información dada por diversos medios de comunicación “ha creado mucha confusión y escándalo”.
Por ser menor de edad en el momento de los hechos, hubo una víctima que se hizo llamar “Luis”. Ese nombre recorrió diversos portales digitales, diarios impresos, radios y canales de televisión. Al respecto, el comunicado oficial señala que apenas se tuvo noticia, el Obispado precedió “a realizar la debida investigación previa con responsabilidad y rapidez y la elevó a la autoridad competente de la Santa Sede”.
Respecto del sacerdote Carlos Miguel Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), el padre Álvarez, había dicho antes de la conferencia: “No respaldamos el comunicado del Instituto del Verbo Encarnado” que salió a defender a su fundador, Carlos Buela, que según el sacerdote “fue encontrado por la Iglesia culpable de lo que se le acusaba”.
Si bien no se probaron abusos de menores atribuibles a él, sí se constataron por parte de autoridades eclesiásticas “comportamientos impropios con mayores de edad” (con mayores de edad). A raíz de ello y en concordancia con el Derecho Canónico, se estableció contra Buela la prohibición de tener comunicación con los miembros del IVE. Tampoco está habilitado para realizar declaraciones, aparecer en público, participar en actividades o encuentros, ya sea personalmente o por cualquier medio de comunicación.
Luis, quien aún espera una respuesta de la institución en la que confió durante tantos años, explicó a un diario digital provincial que quien abusó de él aún continúa siendo parte del IVE, pero ha sido enviado a otro monasterio. “No se dedica solo a hacer penitencia, va al seminario y se sigue presentando como sacerdote cuando el código de Derecho Canónico manda su expulsión inmediata; no ha sido castigado como corresponde”, denunció.
Por otra parte, en medio de un proceso legal que lleva adelante la jueza Paula Arana contra el cura Fernando Yañez (que está procesado por los delitos de abuso sexual simple agravado por la calidad de guarda de dos adolescentes perjudicados y por ser ministro de culto), apareció un audio que compromete aún más al sacerdote, donde admite haber manoseado a uno de ellos, entre muchas otras cosas.
Oficialmente, la diócesis aclaró que desde hace seis años se encuentra suspendido a divinis en el ejercicio del ministerio sacerdotal por su reiterada desobediencia al obispo. Desde que se iniciaron en el fuero penal-civil acciones contra él por presuntos abusos de menores, Mons. Taussig estuvo a disposición de las autoridades judiciales y brindó su plena colaboración para todo lo que le fue requerido.
Respecto de la relación entre el obispado y el IVE, Mons. Taussig señaló que si bien hubo conflictos históricos, en los últimos doce años realizaron trabajo pastoral “muy consonante” y que los problemas graves que se dan ahora, no deben empañar lo más importante que los une y que es la pertenencia a la misma Iglesia. “Ciertamente comprendo y hago mío el dolor de toda la familia del Verbo Encarnado ante estas noticias y como padre de cada una de ellas, estoy a su disposición”, dijo.
En un momento hubo críticas hacia la persona del obispo por su viaje a Roma en medio del escándalo, pero aclaró que estuvo en un congreso programado desde hace varios meses ya que incluso, la inscripción para el mismo fue en el mes de marzo. “Cuando estaba allá me enteré de todas las noticias que corrían a través de los medios digitales”, dijo.
Dado que el Derecho Canónico adhiere al Principio de inocencia, el obispo pidió no calumniar o afirmar algo sobre una persona, hasta que no esté probado. “La Iglesia en eso es muy cuidadosa: tanto de la víctima que tiene derecho a la Justicia y a la reparación, como de los eventuales acusados. Por eso, por ejemplo, si a mí me llega la noticia de que hay algún problema con alguna parroquia, con algún sacerdote, el primer paso que tengo que hacer es que hay una noticia criminis verosímil concreta”, explicó.



