El Gobierno de Mendoza impuso por decreto el aumento a los enfermeros tras el fracaso de las paritarias
Sin diálogo real y con una decisión unilateral, el Gobierno provincial volvió a demostrar su desprecio por los trabajadores de la salud. Luego de no llegar a ningún acuerdo con los gremios, el Ejecutivo mendocino optó por imponer un aumento a los licenciados en Enfermería mediante el decreto N°1612, firmado por el propio Alfredo Cornejo.

La medida fue publicada este jueves 29 de julio en el Boletín Oficial, como una forma de cerrar por la fuerza una paritaria que claramente no supieron ni quisieron resolver con consenso. Según el texto oficial, el aumento será escalonado: 4% en julio, 3% en septiembre y otro 3% en noviembre.
Además, se eliminó el ítem 3422 (Adicional Decreto 2585/2007) y ese monto se incorporará al sueldo básico a partir del 1° de julio. También se modificará el ítem 3216 (Suplemento Especialidad Profesional Salud), que subirá del 80% al 84% en agosto y luego al 88% en octubre.
El Gobierno decidió avanzar de manera autoritaria luego de que ATE rechazara su pobre propuesta y de que AMPROS, otro de los gremios del sector, directamente no se presentara a la audiencia convocada. Lejos de buscar una salida consensuada, el Ejecutivo eligió la imposición por decreto.

Como si fuera poco, desde el propio Gobierno se atrevieron a decir que esta decisión representa “el máximo esfuerzo” que pueden hacer, apelando al cansado discurso del “contexto fiscal adverso”, mientras se lavan las manos sobre la pérdida real del poder adquisitivo que sufren quienes están en la primera línea del sistema de salud.
Para cerrar el círculo de imposiciones, el Ministerio de Hacienda y Finanzas fue autorizado a hacer los ajustes presupuestarios necesarios para cumplir con este aumento inconsulto, que será financiado con recursos provinciales.
Así, Cornejo da por finalizada una negociación paritaria que en realidad nunca existió. Una vez más, los trabajadores de la salud son tratados como simples números en una planilla, sin respeto ni voluntad política de diálogo.



