El dolor de dos chicos sanrafaelinos que sólo piden “justicia” por su mamá
Karina y Lucas Toledo, son dos de los cuatro hijos que tenía Roxana Toledo, la mujer asesinada en 2015 en ocasión de robo. A pocos días del inicio del juicio, relatan cómo era su madre, los duros momentos que les tocó pasar y piden el acompañamiento de toda la sociedad, especialmente de la Justicia.
El 16 de abril de 2015, Roxana Toledo (37) que trabajaba para panadería Belén, volvía en una combi de General Alvear a San Rafael, llevando la recaudación del día. En Salto de las Rosas comenzó una persecución que terminó con un atraco en la esquina de avenida Alberdi y Balcarce. En el intento de robo, la víctima recibió un disparo de una pistola 9 milímetros a la altura del tórax. Poco después, perdió su vida.
La investigación arrojó que Guido y Marcos Forcioni fueron los responsables, por lo que están acusados de “homicidio agravado criminis causa” (es decir que se mató para encubrir otro delito). Podrían enfrentar una pena de cadena perpetua. Mientras, Juan Carlos Bravo está acusado de ser “partícipe primario en homicidio criminis causa”, ya que fue quien llevaba a los homicidas a cometer el robo.
Karina Toledo tiene 22 años recién cumplidos, tenía 20 aquel fatídico día en que perdió a su madre; Lucas tenía 15 años y hoy con 17, es consciente de que el hecho le produjo un quiebre en su vida, un antes y un después. A pocos días de que comience el juicio contra los hermanos Guido y Marcos Forcioni, y contra el presunto encubridor, Juan Carlos Bravo, los hijos de Roxana se mueven a toda velocidad para mantener en pie la memoria de la mujer que les dio la vida y que desde otro lado, les sigue dando fuerzas para seguir adelante a ellos y a sus otros dos hijos: Gabriel de 14 años y Pablo de 13.
La Ventana: ¿Cómo era Roxana?
Karina Toledo: Mi mamá era dulce, cariñosa… era mamá y papá al mismo tiempo, amiga, compañera de trabajo (para mí porque trabajábamos juntas)… era todo.
L.V.: ¿Qué le gustaba hacer?
K.T.: Le gustaba mucho manejar (risas), amaba estar en la calle. Le encantaba trabajar en el reparto, e incluso ella fue la que le propuso a mi jefe salir y hacer reparto.
Lucas Toledo: Tenía una mente muy abierta, en el sentido de los negocios, como dice mi hermana, le propuso al jefe el expandirse. De hecho, cuando fue la tragedia, ella volvía de Alvear. Hacía poco que había empezado con el reparto.
K.T.: Nos dijo siempre que estuviéramos unidos, nos tenía “cortitos” pero siempre hacía fuerza para que nos uniéramos mucho. Si nos peleábamos con mis hermanos, nos retaba para que estuviéramos juntos y unidos. Siempre era de esa idea. Creo que por eso estamos así ahora, unidos, si alguien nos quiere hacer daño nos protegemos uno al otro.
L.V.: ¿Cómo se enteraron de la noticia?
K.T.: Yo estaba en la facultad, estudiaba Abogacía en la universidad Siglo XXI, pero tuve que dejar porque no lo pude pagar más. Ese día estaba rindiendo y sentía que me sonaba muchísimo el teléfono, entonces terminé el examen, salí un rato antes y llamé a uno de mis tíos, que me dijo que me fuera rápido para el hospital. Pero hacía poco que habíamos chocado con mi mamá, entonces supuse que tenía algo que ver con eso. Me dijo que había un problema con mi mamá, pero no me dijo cuál era.
Llegué al hospital y quería pasar a buscar a mi mamá porque me imaginaba un problema común. Obviamente que sentía dolor, pero no el shock que viví después. Uno de mis tíos me abrazó y me dijo que “la mami no estaba, que había fallecido”, y me agarró un momento de crisis y no sabía dónde estar.
Se me encontraron muchos sentimientos juntos y hasta el día de hoy no entiendo del todo que no está más mi mamá. Cada vez que me pongo a pensar, me doy cuenta de que la necesito porque creo que soy joven todavía como para necesitar un consejo, un abrazo, un “te quiero” de ella.
Al otro día yo les avisé a mis hermanos.
L.T.: Yo me encontraba en la casa de la hermana de mi mamá, con mis hermanos. En un momento estaba hablando con mi tía y la llamaron. Mi tía dijo que le habían avisado que mi mamá iba en una ambulancia camino al hospital. Mi tía se fue y yo me quedé al cuidado de mis hermanos. Yo me imaginé algo grave, lo presentí.
Mis hermanos se pusieron mal, yo los tranquilicé y logré que se fueran a dormir.
Cuando estuvieron bien dormidos, empecé a llamar, llamé al jefe de mi mamá, que me atendió, me dijo que me quedara en la casa, que no saliera para ningún lado. Al tiempito llegó mi tía con un primo. Cuando abrí la puerta, le vi los labios “blancos” a mi tía, no hizo falta que me dijera nada. Con la cara que tenía fue suficiente. Me contuve de salir a gritar porque estaban mis hermanos durmiendo. Lo que hice fue llamar a mi mejor amiga y nos pusimos a hablar. Ella no entendía nada en el momento, pero cuando le pude explicar, me ayudó a tranquilizarme. Se me cortaba la respiración, fue terrible.
Llegó ella (por Karina) y nos quedamos juntos.
K.T.: Cuando llegué a la noche a la casa de mi tía, mis hermanos dormían y les iba a decir, pero juro que se me partió el corazón. Decidí volver al otro día en la mañana para decirles. No sabía cómo hacerlo, pero se los tuve que decir. Fue horrible.
L.T.: Al otro día, sólo atinamos a abrazarlos y a decirles que había fallecido nuestra mamá.
L.V.: Ustedes son querellantes en el juicio.
K.T.: Sí, soy querellante. Lo que nosotros pedimos es cadena perpetua. Por supuesto que es una “suposición” por lo que hay de justicia ahora, pero está la esperanza de creer en la justicia, porque nos dejaron sin mamá.
L.T.: Realmente si funcionan las cosas como tiene que funcionar, esperamos que sea así: cadena perpetua. A nosotros nunca más nos van a devolver a nuestra madre.
L.V.: ¿Quisieron alguna vez hablar con los acusados?
K.T.: No. Pueden haber estado drogados o lo que sea, pero un momento de conciencia siempre tienen y si iban con un arma es porque tenían la intención. Después empiezan con “y que si disparó, y que si no disparó” porque tiene tantos “peros” la justicia… pero si van con un arma cargada, tenían la intención de matarla. ¿Qué se le puede decir a una persona sin corazón, que no sabe lo que es perder una familia? Para nosotros nuestra mamá era todo. Hacía de mamá, de papá, nos mantenía… más allá de que yo le podía ayudar a criarlos a ellos (por sus hermanos), a mantenerlos a ellos, ella era todo para nosotros.
L.V.: ¿Han podido hablar con el juez?
K.T.: Sí, con el juez y el fiscal. Me preguntaron si estábamos bien, pero no puedo decir más.
L.V.: Ahora se viene la marcha en reclamo de justicia.
K.T.: Va a haber una marcha el 28 de febrero a las 7 de la tarde en el kilómetro cero. El 1º de marzo, si quieren nos pueden acompañar también en Tribunales, desde las 8 de la mañana en adelante.
L.T.: Ella (por Karina) va a estar adentro del juicio, pero yo voy a estar afuera con todos los que nos han ayudado: el área de la Mujer de la Municipalidad, periodistas… todos los que nos han llamado y apoyado.
Desde Revista La Ventana apoyamos en el reclamo de “justicia” a estos jóvenes, sus hermanos, otros familiares y amigos de Roxana e instamos a la sociedad sanrafaelina a acompañarlos.




