¿El agua es poca? Para vos sí. Para los millonarios, hay de sobra
El video de Micaela Blanco Minoli que se volvió viral y expone cómo se reparten el agua en Mendoza entre empresarios amigos del poder.
Mientras vos pasás los veranos con cortes intermitentes, lavando los platos con bidones o juntando agua de lluvia para regar una planta, el gobierno de Mendoza permite que cuatro millonarios perforen pozos en zonas donde a vos te dirían: “Está prohibido”. Pero claro, vos no sos dueño del Mendoza Plaza Shopping ni financiás campañas presidenciales.
Así lo denunció en un video Micaela Blanco Minoli, licenciada en Comunicación Social por la UNCuyo, que puso sobre la mesa —con datos, nombres y apellidos— cómo un selecto club de privilegiados accede al agua subterránea en zonas restringidas, mientras a la población le repiten el mantra de la escasez hídrica.
“¿Agua para los barrios del secano? No. ¿Agua para negocios de lujo? Sí, obvio”, dispara Blanco Minoli con la lucidez que muchos funcionarios han extraviado —si es que alguna vez la tuvieron—.
Entre los beneficiados están:
- Eduardo Elsztain, dueño de IRSA, 15 shoppings (incluido el Mendoza Plaza), el hotel Llao Llao y, por si fuera poco, más de 700.000 hectáreas en varios países. Ahora también tiene pozos de agua en Mendoza. Y sí, Pero como bien recuerda Micaela Casualidades.
- Young Woo, empresario inmobiliario de Nueva York, que en Agrelo mezcla uvas con countries de lujo. ¿El precio por dormir ahí? Unos 250 dólares. Para que el turismo de elite no tenga sed, parece que el agua sí alcanza.
- Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina. En 2019 ya lo habían “salvado” con un fondo especial del Estado —sí, ese mismo Estado que te ajusta a vos—. Ahora, encima, lo premian con pozos para expandir sus negocios.
- Pedro García Mateo, empresario español que importa frutas y verduras en Europa, pero al parecer también quiere una tajada del agua mendocina. Total, ¿quién le va a decir que no?
Lo que te dicen a vos…
Mientras a los empresarios les habilitan pozos en zonas restringidas, al vecino común lo bombardean con campañas como estas, que seguro viste más de una vez en redes, carteles y hasta en la factura del agua:
Acá te mostramos algunos ejemplos:
“Reducí tu consumo”, “Denunciá el derroche”, “Cuidá el agua para que no falte”… frases que nos repiten como si no supiéramos cerrar una canilla. Pero mientras tanto, perforan pozos para regar viñedos de lujo y llenar piletas en lodges turísticos de 500 dólares la noche.
Si esto no es una doble vara, ¿entonces qué es?
El agua no se vende
A vos te hablan de emergencia hídrica, de cuidar el recurso, de las multas por exceso de consumo. Pero si tenés contactos, dólares y propiedades de lujo, podés perforar donde quieras.
“Esto no es negligencia. Es saqueo”, sentencia Blanco Minoli. Y no hace falta agregar mucho más.
El gobierno de Mendoza, que se la pasa hablando de eficiencia y transparencia, parece más preocupado por garantizar el confort de empresarios foráneos que por asegurarle un balde de agua a una familia de Las Heras o Lavalle.
Pero como bien recuerda Micaela: los mendocinos ya demostramos en 2019, cuando se intentó modificar la 7722, que el agua no se negocia. Y esta vez tampoco vamos a mirar para otro lado.







