Cultura joven, cultura sanrafaelina
Con solamente 17 años, Lucas Valentín Vavalá ha dado pasos enormes en la cultura sanrafaelina, creando primero la Vendimia Infantil y más tarde la Fiesta de la Labranza, con la intención de que se convierta en una fiesta propia de San Rafael.
Un muchacho simple, con ideas claras y ganas de seguir creciendo y de llevar al departamento lo más lejos posible.
Lucas, ¿cómo se compone tu familia?
Mi familia más cercana (con quienes vivo), la componen mi mamá Gisela, mi papá Pablo y mi hermano Nicolás; y además están mis abuelos maternos, por parte de mi papá vive mi abuela (mi abuelo falleció hace cuatro años aproximadamente), y además tengo una familia numerosa en cuanto a tíos y primos.
¿A qué escuela vas?
Pasé a 5to año de la escuela Alfredo Bufano. Fui a ese colegio porque tengo un compañero y amigo –al que conozco desde los 3 años– que se llama Jesús Gamboa y que es como un hermano, que iba a ir a ese colegio. Después descubrimos que quizás nos hubiera gustado quizás ir al Polivalente de Arte, pero igual conocimos muy buena gente también. Tiene un nivel alto con orientación humanística y está relacionado con lo que yo quiero estudiar cuando termine la secundaria, Abogacía (o Ciencias Políticas). Incluso es más probable que estudie Abogacía porque está en San Rafael.
¿Otros amigos?
Además de Jesús, están Luciano Olivares y Jesús Villar. Son los más cercanos. En el círculo de la familia, tengo muy buena relación con mi primo Matías Gutiérrez, siempre está, se queda hasta la hora que sea. Recibo apoyo en todo lo que sea por parte de mis amigos y de mi familia.
Desde muy chico te gustaba el arte. A los 13 años arrancaste con la Vendimia Infantil, ¿cómo fue eso?
Sí, tal vez fue un poco antes inclusive, porque fue de juego con los chicos del barrio. Lo hacíamos en el patio de mi casa, con mis amigas que eran “reinas”.
Nació porque a todos nos gustaba la Vendimia, nos juntábamos los chicos del barrio a ver la fiesta en la televisión. A mí siempre me gustó hacer cosas artísticas. Cuando iba a la primaria, llevábamos un grabador que me había regalado mi abuela, poníamos música, hacíamos una especie de circo, teníamos un compañero que hacía acrobacias, las maestras nos apañaban en hacer esas cosas. Siempre me gustó organizar eventos artísticos.
Después de ser en mi patio, la Fiesta de la Vendimia Infantil pasó a ser en la vereda y los mismos vecinos propusieron hacerla en la plaza, entonces al año siguiente fue en una plaza e invitamos a dos virreinas mandato cumplido (Macarena Cerezoli y Paula Felipe). Macarena es la esposa actual de Mauricio Sat (senador provincial) así es que fue con él, le gustó, y comenzó la relación con el Municipio y la idea de apoyarnos para que fuera más grande. Al año siguiente fue en el predio de la Unión Vecinal (ya con más apoyo del Municipio) y al año siguiente –2017– se transformó en Fiesta de la Labranza. La aspiración es que sea algo más grande, que no redunde en la Vendimia, sino que San Rafael tenga una fiesta propia como Alvear tiene la de la Ganadería, Malargüe la del Chivo, etcétera.
¿Te gusta el folklore o te gustan otros géneros?
Música, escucho de todo. Para dirigir un espectáculo artístico, uno tiene que tener la mente abierta a todo, poder escuchar todas las posibilidades, para poder brindar un espectáculo que trascienda y que le guste a los mayores, a los jóvenes, a los niños, que le llame la atención a todos. He aprendido a escuchar de todo un poco. En lo personal bailo folklore y contemporáneo.
Tampoco soy de seguir a algún artista en especial. Sigo en redes sociales cuentas de danzas, referentes de la danzas, videos, pero no tengo un artista en particular.
¿Imaginabas el éxito que tuvo la Fiesta de la Labranza?
Sorprende y emociona que sea tan grande, sobre todo teniendo en cuenta lo que cuesta llevar adelante un evento a pulmón en San Rafael, sin presupuesto. Superó las expectativas de todos y esperamos que siga superando las expectativas año a año como lo viene haciendo.
¿Sos de leer?
Sí, en el colegio tenemos lecturas obligatorias, así que con el colegio, con Inglés y danza el tiempo se me va y tengo toda la semana ocupada, pero me gusta cuando tengo tiempo.
¿Por qué Abogacía?
Me gusta la política, saber de leyes, poder defender quizás a quien tiene menos recursos. Me gustaría llegar a tener una carrera política por esto también.
¿Cómo ves el país teniendo en cuenta tu interés por la sociedad?
El país lo veo mal, exigimos una cosa y cuando la hacen estamos en desacuerdo. Pedimos que no se dañen los monumentos históricos y demás, y cuando hay una marcha y la policía evita que se haga daño sacando a quienes están haciendo daño, nos quejamos. El país está indeciso con lo que queremos. Creo que en ese aspecto tenemos que mejorar.
Por otra parte, Argentina, Mendoza, San Rafael, en lo social, en lo comunitario hay buenas personas. Cuando había inundaciones se movió todo el país. En ese sentido es un país muy rico, es una sociedad muy solidaria.
¿Cómo ves a la juventud?
Bien. No creo que la juventud esté totalmente desinteresada por lo que pasa en la sociedad. Veo a mis amigos o a mi primo que me dan una mano enorme en lo que hago, por ejemplo en la Fiesta de la Labranza, quedándose hasta cualquier hora trabajando. Hablamos siempre de política, interesados.
Por supuesto que están los otros, pero todos se pueden rescatar.
Los jóvenes son el reflejo de los adultos, de sus padres que quizás no les supieron poner límites. El sistema educativo está bastante deteriorado, hoy el alumno le dice al profesor qué es lo que quiere aprender y qué no, como pasa en Buenos Aires con la toma de colegios, donde una jueza dice que tomar un colegio es “un derecho constitucional”.
¿Crees en la justicia?
En Argentina no.
Es raro, porque querés estudiar Derecho sin creer en la justicia.
Es justamente para cambiar eso, para ir tomando un poco más de voz e ir cambiando desde adentro lo que está tan desvirtuado.
¿Te gusta el deporte?
¿Deporte? No tengo tiempo (risas). Me gusta el vóley, que es lo que puedo en el colegio a veces. Pero tengo la semana completa con danza e inglés.
¿Cómo surgió el apoyo a la Casita de Malén?
La conocí a través de una tía, Marcela, que en un almuerzo familiar tenía puesta una remera que decía “Aquí nadie se rinde” con el logo de la Casita. En ese momento yo organizaba la Vendimia Infantil que fue en la plaza, de 2015. Le dije que me gustaría cobrar entrada y donarlo a alguna fundación y le pregunté sobre qué era lo que hacía la Casita y más o menos me explicó era para familias de niños con tratamiento oncológico y me pasó el contacto con Marién Arguello y empezamos a trabajar.
Historias como la de este joven nos hacen pensar que la juventud no está perdida, que hay esperanza y que se puede poner en sus manos el futuro de todos.




