Crónica del dolor y la solidaridad
San Rafael vivió esta semana la tragedia vial más lastimosa de su historia. Un accidente en la Cuesta de los Terneros el domingo dejó claro que estamos preparados para una tragedia de magnitud y que se trata de una comunidad por demás solidaria.
Un grupo de bailarines de la escuela de danzas “Soul Dance” de Grand Burg, partido de Malvinas Argentinas, Buenos Aires, llegó a San Rafael para participar de un evento artístico que se desarrolló en el teatro Roma. Los chicos de distintas edades y sus coordinadores viajaron en un colectivo contratado de la empresa “Damián Turismo”.
Tras dormir en un hotel céntrico, que dejaron temprano el domingo 25 de junio, decidieron ir a conocer el Valle de Las Leñas previo al regreso a Buenos Aires. Así lo hicieron. En el lugar pasaron parte del día divirtiéndose en la nieve.
Cuando ya habían dejado Las Leñas y viajaban, por motivos que aún están en etapa investigativa, el chofer Damián Pinelli perdió el control del colectivo y éste volcó, se arrastró más de 100 metros por la carpeta asfáltica y allí comenzó el caos.
Tras los llamados al 911, comenzó uno de los operativos de rescate más memorables de la historia local, que implicó el intenso trabajo de Policía de Mendoza, Bomberos, Cruz Roja, Gendarmería, Defensa Civil, otras reparticiones municipales y todo el personal de Salud del hospital Schestakow, más el de otros nosocomios. Las sirenas de las ambulancias interrumpieron la tranquila tarde del domingo y partieron hacia el lugar del hecho, dejando a la comunidad en enorme expectativa, puesto que rápidamente los rumores se apoderaron de las redes sociales, incluyendo Facebook, Twitter y WhatsApp. Primero se dijo que el implicado era un colectivo de la empresa Cata, que los muertos eran cuatro y que había decenas de heridos; la información fue variando y lamentablemente el número de víctimas fatales se incrementaba con el correr de los minutos.
Los heridos fueron atendidos de urgencia y operados, internados, tratados y dados de alta dependiendo del estado en el que se encontraban. Desde la Comuna se puso a disposición el albergue municipal del polideportivo número 2. Entidades intermedias se hicieron eco de la noticia y se pusieron también a disposición de los heridos ya que se decía que se necesitaba diverso tipo de ayuda, como alimentos, ropa, colchones y frazadas.
En el albergue trabajaron voluntarios municipales, y un gabinete psicológico que se abocó a la contención de las víctimas.
Las horas pasaban y los rumores sobre el número de muertos aumentaban; al mismo tiempo, la falta de información oficial no generaba orden desde ese punto de vista. Incluso se contradecían medios nacionales que ya estaban al tanto de la noticia. La fiscal que intervino en el caso, Florencia De Diego –amparada en una legislación al menos anacrónica– había solicitado hermetismo, lo cual en el Siglo XXI con la catástrofe que pueden causar las redes sociales, no parece tener mucho sentido.
Cerca de la medianoche recién, el director del hospital Schestakow, Luis Vergani, junto al intendente Emir Félix y el director de Salud del sur provincial, Abel Freidemberg brindaron la primera información oficial al dar la lista de personas heridas, aunque se negaron a decir el número de víctimas fatales. Sólo se supo a esa hora que 31 pacientes fueron asistidos en el nosocomio público y algunos de ellos derivados a otros hospitales, como la Policlínica y el Notti de Mendoza. Algunos de los heridos estaban graves y en terapia intensiva. El intendente y el gobernador habían declarado duelo departamental y provincial respectivamente, con suspensión de actos y bandera a media asta.
No fue sino hasta la mañana del lunes 26 que se informó –oficialmente– que las víctimas fatales eran 15, entre las que había nueve menores de edad. Había viajado a la ciudad la ministra de Salud de la Provincia, Claudia Najul y fue ella en persona quien más tarde dio a conocer el parte médico de los internados.
La Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) y después el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, informaron que el colectivo de la tragedia y la empresa que prestó el servicio, tenían la habilitación vencida. Además se supo que no estaba autorizado para transitar fuera de la provincia de Buenos Aires.
La fiscal De Diego y el juez Pablo Peñasco hablaron con los medios y señalaron la causa se caratuló “Homicidio culposo doblemente agravado”, aunque el fallecido Damián Pinelli era quien conducía el vehículo, por lo que no había imputados en la investigación, teniendo en cuenta que la acción penal se extingue con la muerte del causante.
El martes, un avión Hércules de la Fuerza Aérea Argentina se llevó los restos de los 15 fallecidos con destino al aeropuerto de El Palomar, desde donde fueron trasladados a Grand Bourg, la localidad de Malvinas Argentinas de donde eran oriundas las víctimas. Allí fue masiva la llegada de familiares y amigos de las víctimas para la despedida final, como así también de una comunidad que se mostró acongojada por lo ocurrido.
El mismo avión aterrizó otra vez en San Rafael, esta vez para llevar a los heridos. El único sobreviviente que estaba clínicamente estable y que no iba ser trasladado a Buenos Aires era Jorge Pinelli, uno de los choferes del colectivo y padre de quien conducía. El hombre debía responder preguntas a la fiscal antes de irse.
Llegó la esposa de Damián Pinelli, quien figuraba en la documentación como titular del micro para dar testimonio. Sin embargo, no fue imputada por ningún delito y se fue en libertad.
Profesionalismo
Quedó claro que San Rafael tiene grandes profesionales en el ámbito de la Seguridad y la Salud, el sobrado compromiso quedó demostrado en cada acción que se tomó.
Solidaridad
Las intenciones por ayudar por parte de la comunidad, dejaron muy bien visto a San Rafael a nivel nacional. Las propias víctimas del hecho así lo manifestaron incluso en noticieros locales y nacionales por igual.










