Sociedad

Casas que se llueven en San Rafael: vecinos de Sun Valley llevan un año esperando una solución del IPV

Mientras el Gobierno provincial promociona con actos y anuncios la entrega de nuevas viviendas, familias del barrio Sun Valley denuncian que sus casas tienen filtraciones desde el día en que las recibieron. Las reparaciones provisorias no resuelven el problema y la preocupación crece con cada lluvia.

La entrega de viviendas suele presentarse como uno de los grandes logros de la gestión pública. Sin embargo, para los vecinos de la primera etapa del barrio Sun Valley, en San Rafael, la realidad está lejos de las imágenes de inauguraciones y los anuncios oficiales: hace un año que conviven con filtraciones en los techos y todavía no encuentran una respuesta definitiva del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) ni de la empresa constructora OHA.

El reclamo volvió a llegar a los medios después de meses de gestiones sin resultados concretos. Según relataron los propios damnificados, las casas se llueven desde que fueron entregadas y las intervenciones realizadas hasta ahora no lograron solucionar el inconveniente.

La situación vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para las autoridades provinciales: ¿de qué sirve entregar viviendas y celebrar las inauguraciones si las familias después deben pasar meses reclamando para conseguir que sus casas estén en condiciones adecuadas?

Una reparación que no resiste la próxima lluvia

De acuerdo con la explicación que recibieron los vecinos, las filtraciones se originan en el movimiento de la chapa en su unión con la losa, donde se producen grietas que permiten el ingreso del agua.

La respuesta de la empresa constructora, según denunciaron, ha sido aplicar membrana líquida en los sectores afectados. El inconveniente es que el procedimiento no resuelve la causa del problema: al poco tiempo, las grietas vuelven a aparecer y, con las siguientes precipitaciones, el agua ingresa nuevamente a las viviendas.

Las últimas lluvias intensas agravaron el panorama y dejaron en evidencia, una vez más, las limitaciones de los arreglos realizados.

“Hace un año que estamos así y seguimos sin poder estar tranquilos cada vez que llueve”, expresaron los vecinos, que aseguran estar cansados de atravesar una y otra vez la misma situación.

No se trata solamente de una cuestión estética. Las filtraciones afectan la tranquilidad de las familias y generan incertidumbre sobre las condiciones de sus hogares, precisamente el lugar que debería ofrecerles seguridad y protección.

Vencía la garantía, pero el problema sigue sin resolverse

Los vecinos explicaron que la garantía vencía el pasado 1 de octubre, aunque les comunicaron que sería extendida hasta que se encuentre una solución concreta para los techos.

Sin embargo, esa extensión no modificó hasta el momento el escenario que denuncian las familias: continúan esperando una reparación que termine definitivamente con las filtraciones.

El reclamo apunta tanto al IPV como a OHA, a quienes los habitantes del barrio señalan como responsables de brindar una respuesta efectiva. Después de un año de intervenciones que no dieron resultado, los damnificados reclaman que se deje de insistir con soluciones temporales y se realicen los trabajos necesarios para evitar que el agua vuelva a ingresar.

Entregan las etapas 2 y 3, pero la primera sigue esperando

Uno de los aspectos que mayor indignación provoca entre los vecinos es que, mientras las familias de la primera etapa continúan reclamando por el estado de sus viviendas, se siguen entregando casas correspondientes a las etapas 2 y 3 del mismo barrio.

La contradicción resulta difícil de ignorar. Mientras se avanza con nuevas adjudicaciones, quienes ya recibieron sus viviendas hace un año aseguran que todavía no pueden disfrutar de ellas con la tranquilidad que esperaban.

Los damnificados también manifestaron su preocupación por las características constructivas de las casas. Según señalaron, no son viviendas tradicionales de ladrillo y tienen limitaciones para colocar peso sobre los techos, debido a que les habrían indicado que las paredes no soportarían esa carga.

Por ese motivo, algunos vecinos describieron sus hogares como “casas de papel”, una expresión que refleja el nivel de desconfianza y frustración que se ha instalado entre las familias afectadas.

Estas apreciaciones corresponden a los testimonios de los vecinos y requerirían una evaluación técnica independiente para determinar el alcance de las limitaciones constructivas que mencionan.

El costo de una vivienda que no da tranquilidad

Para muchas familias, acceder a una casa propia representa el resultado de años de esfuerzo y la posibilidad de construir un futuro con mayor estabilidad. Por eso, recibir una vivienda y descubrir que el techo deja pasar el agua desde el comienzo constituye una frustración difícil de aceptar.

La situación de Sun Valley también interpela a los organismos que intervienen en la construcción, inspección y entrega de viviendas sociales. La responsabilidad estatal no debería terminar con la colocación de una placa, el corte de cintas o la difusión de fotografías de una nueva adjudicación.

Una política habitacional no puede medirse únicamente por la cantidad de viviendas que se entregan, sino también por la calidad de las construcciones y la capacidad de dar respuesta cuando aparecen defectos.

En este caso, los vecinos sostienen que llevan doce meses reclamando y que las soluciones aplicadas no han sido suficientes. Mientras tanto, cada episodio de lluvia vuelve a generar preocupación en hogares que deberían estar preparados para enfrentar las condiciones climáticas habituales.

Un reclamo que espera respuestas concretas

Los habitantes de la primera etapa de Sun Valley recurrieron nuevamente a los medios para visibilizar su situación y conseguir que los organismos responsables intervengan de manera definitiva.

Por el momento, en el reclamo recibido no se informó de una solución estructural concluida ni de un plazo cierto para resolver las filtraciones. Tampoco se cuenta con una respuesta oficial del IPV o de la empresa OHA sobre las causas del problema y las medidas previstas.

La pregunta que queda planteada es directa: ¿cuándo podrán estas familias dejar de preocuparse por la lluvia y vivir tranquilas en sus propias casas?

Mientras el Gobierno provincial continúa con su agenda de entregas de viviendas, los vecinos de Sun Valley esperan algo mucho más elemental que un acto oficial: que las casas que recibieron cumplan con su función, que los techos no se lluevan y que alguien se haga cargo de resolver el problema de una vez por todas.

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