Después de más de 60 años, la Escuela Nicolás Papernó de San Rafael tiene edificio propio
La institución de educación especial cuenta con una nueva sede de 510 metros cuadrados, seis aulas adaptadas y espacios destinados a la atención temprana, la inclusión y el desarrollo de más de 200 estudiantes.

La Escuela 2-010 Dr. Nicolás Papernó de San Rafael comenzó una nueva etapa con la inauguración de su primer edificio propio, después de más de seis décadas de funcionamiento en inmuebles alquilados o prestados. La nueva sede fue construida en el predio que comparte con la Escuela Isidro Zapata y cuenta con instalaciones diseñadas para responder a las necesidades de la educación especial.
Desde su creación, en 1962, la institución acompañó a generaciones de estudiantes y sus familias. Durante todos estos años, docentes y directivos debieron desarrollar sus actividades en espacios que no siempre reunían las condiciones necesarias para garantizar una atención integral y una adecuada accesibilidad.
Con la construcción del nuevo establecimiento, la comunidad educativa dispone ahora de un espacio pensado específicamente para sus actividades pedagógicas, con ambientes adaptados, mejores condiciones de circulación y sectores destinados a diferentes etapas del aprendizaje.
Un edificio pensado para la educación especial
La obra demandó una inversión cercana a los 800 millones de pesos y se ejecutó en aproximadamente seis meses mediante un sistema de construcción modular sismorresistente.
El establecimiento cuenta con 510 metros cuadrados cubiertos, resultado de un proyecto inicial de 340 metros cuadrados al que se sumó una ampliación de otros 170 metros cuadrados para atender las necesidades de la institución.
La infraestructura está preparada para recibir a más de 200 alumnos, tanto de la escuela como del Servicio de Apoyo a la Inclusión.
Entre sus principales características se destacan seis aulas adaptadas, con acondicionamiento térmico, mobiliario apropiado y espacios preparados para acompañar las trayectorias escolares desde el Nivel Inicial hasta séptimo grado.
También se incorporaron ambientes destinados a la atención temprana y la psicomotricidad, con prestaciones para bebés desde los 45 días de vida hasta los tres años. Estos espacios permitirán desarrollar actividades de estimulación y acompañamiento interdisciplinario junto con las familias.
El edificio dispone, además, de dirección, secretaría, cocina, comedor, depósito, salón de usos múltiples y sanitarios adaptados para personas con discapacidad.
En materia de servicios, cuenta con conexiones de agua, electricidad, cloacas y gas natural, además de calefacción, iluminación de emergencia y elementos de seguridad.
También hubo mejoras en el predio compartido
Los trabajos no se limitaron a la construcción de la nueva sede de la Escuela Papernó. El proyecto incluyó una intervención general en el terreno compartido con la Escuela Isidro Zapata, con mejoras en la infraestructura y en los espacios de circulación.
En el establecimiento existente se realizaron tareas de mantenimiento, pintura de los muros laterales y reparación de cañerías a la vista.
Además, se construyeron veredas de acceso y senderos perimetrales, rampas con barandas metálicas y un patio inferior techado para favorecer la circulación y el desplazamiento dentro del predio.
Otro de los componentes de la obra fue la construcción de un playón deportivo con demarcación, mástiles y bebederos, destinado a las actividades recreativas y físicas.
También se llevaron adelante trabajos de nivelación y acondicionamiento del terreno, limpieza, erradicación y posterior reforestación de sectores del predio. El cierre perimetral fue renovado con vigas de hormigón, columnas metálicas, alambrado y nuevos accesos.
Una espera que atravesó generaciones
La apertura del edificio representa un cambio importante para una institución que lleva más de 60 años vinculada a la educación especial en San Rafael. Por sus aulas pasaron distintas generaciones de estudiantes, en una trayectoria que convirtió a la escuela en un espacio de referencia para numerosas familias del departamento.
Durante la inauguración, Eliana Papernó de Bustelo, hija del médico Nicolás Papernó, cuyo nombre identifica a la institución, expresó su agradecimiento por la concreción de la obra y recordó el compromiso social de su padre.
La directora de la escuela, Mariela Taborda, también destacó la importancia de contar con una sede propia y con instalaciones adecuadas para el trabajo cotidiano.
La nueva infraestructura permitirá desarrollar las actividades educativas en ambientes específicamente preparados para las necesidades de los alumnos, con mejores condiciones de accesibilidad, comodidad y funcionamiento.
Después de más de seis décadas de espera, la Escuela Nicolás Papernó cuenta finalmente con un edificio propio, un avance para su comunidad educativa y para las familias que encuentran en la institución un espacio de acompañamiento, aprendizaje e inclusión.



