Una radiografía de cómo cambió la maternidad y la vida familiar en la Argentina
Un estudio de la Universidad Austral revela cómo cambiaron la maternidad y las familias en Argentina: menos importancia a tener hijos, mayor carga de cuidados sobre las mujeres y la familia como principal fuente de satisfacción.

Tres de cada cuatro hogares monoparentales relevados tienen a una mujer al frente. A la vez, el 30,4% de las mujeres siente que su familia le demanda mucha dedicación, frente al 22,2% de los varones; la vida familiar sigue siendo la principal fuente de satisfacción para el 43,2% de las personas encuestadas; entre quienes no tienen hijos y no desean tenerlos, el 57,3% afirma que “no es su proyecto”; y solo el 46% considera hoy muy importante tener y criar hijos para la calidad de vida familiar, frente al 77% de hace una década. Los datos surgen de investigaciones del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral que incluyen una encuesta a 1.028 personas mayores de 18 años realizada entre 2025 y 2026, el Estudio Longitudinal sobre Familia en Argentina —con mediciones en 2000, 2005, 2015 y 2025— y el análisis de estadísticas oficiales del Ministerio de Salud y del INDEC.

La maternidad y la vida familiar atraviesan transformaciones profundas en la Argentina. Cambió la valoración de tener hijos, se modificaron las estructuras familiares y aparecen nuevas tensiones entre el cuidado, el trabajo, el descanso y los proyectos personales. En vísperas del Día de la Madre, distintas investigaciones del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral permiten reunir esas transformaciones en una misma radiografía.
Uno de los datos que muestra esta realidad aparece en la composición de los hogares monoparentales relevados: el 73,9% tiene a una mujer al frente. El resultado adquiere especial relevancia al observarlo junto con otros indicadores vinculados con la distribución de las responsabilidades familiares y la percepción que mujeres y varones tienen de ellas.
Mayor demanda familiar sobre las mujeres
Ante la afirmación “Mi familia me demanda mucha dedicación”, el 30,4% de las mujeres manifestó un alto nivel de acuerdo, frente al 22,2% de los varones.
Sin embargo, cuando se consulta por la percepción sobre el cumplimiento del propio rol dentro de la familia, la relación se invierte: el 67% de los varones considera que lo cumple satisfactoriamente, frente al 61,3% de las mujeres.
La diferencia permite observar dos dimensiones de una misma realidad: las mujeres manifiestan sentir con mayor intensidad las demandas familiares, mientras que los varones expresan una percepción más positiva sobre el cumplimiento de su propio rol.
Esta diferencia se complementa con los resultados del estudio sobre cuidado realizado por el Instituto. Si bien la probabilidad de cuidar a algún familiar no presenta diferencias significativas por sexo, la brecha aparece cuando se identifica quién asume la responsabilidad principal: entre quienes cuidan, el 60,6% de las mujeres son cuidadoras principales, frente al 44,4% de los varones.
La familia sigue siendo la principal fuente de satisfacción
Las transformaciones en torno a la maternidad y la parentalidad conviven con otro dato significativo: la familia continúa ocupando un lugar central en la vida de las personas.
Al consultar por la principal fuente de satisfacción, el 43,2% eligió la vida familiar, muy por encima de la carrera u ocupación (12,7%), los deportes y la recreación (12,1%), los amigos (12%), los viajes (9,9%) y la religión o espiritualidad (8,7%).
La importancia de la vida familiar, además, aumenta marcadamente con la edad. Es la principal fuente de satisfacción para el 23,7% de las personas de 18 a 34 años, pero el porcentaje asciende al 58,5% entre los 35 y 49 años, al 60,2% entre los 50 y 64 y al 71,4% entre los mayores de 65 años.
Los resultados muestran así una aparente paradoja: mientras disminuye la valoración de tener hijos como componente central de la calidad de vida familiar, la familia continúa siendo, por amplio margen, la principal fuente de satisfacción declarada.
Tener hijos pierde centralidad como proyecto
El Estudio Longitudinal sobre Familia en Argentina permite observar con perspectiva histórica uno de los cambios más pronunciados. En 2015, el 77% de los encuestados asignaba una alta importancia a tener y criar hijos para la calidad de vida familiar. En 2025 esa proporción descendió al 46%, una caída de 31 puntos porcentuales en diez años.
La diferencia generacional es todavía mayor: entre los jóvenes de 18 a 34 años, solo el 34% asigna alta importancia a tener y criar hijos.
El cambio también aparece al indagar los motivos de quienes no tienen hijos y manifiestan que no desean tenerlos. Dentro de este grupo, integrado por 89 personas de la muestra, el 57,3% señala como razón “no es mi proyecto tener hijos”. Le siguen no tener una pareja estable (38,2%), preferir viajar o vivir nuevas experiencias (32,6%), priorizar el desarrollo profesional (30,3%), la inestabilidad económica (22,5%) y no querer tener hijos en el contexto mundial actual —por razones ambientales, sociales o políticas— (22,5%).
Los resultados sugieren que la decisión de no tener hijos no puede explicarse únicamente por las dificultades económicas: aparecen también cambios vinculados con las expectativas personales, las prioridades y los proyectos de vida.
El desafío de conciliar cuidado y proyecto personal
Para quienes asumen responsabilidades de cuidado, el impacto alcanza dimensiones concretas de la vida cotidiana. Entre las mujeres identificadas como cuidadoras principales, el 54% señala que cuidar le dificulta descansar lo suficiente, frente al 30% de los varones. Además, al 44% de ellas el cuidado le dificulta sostener un proyecto personal, mientras que entre los varones esa proporción es del 10%.
La intensidad de la carga también resulta significativa: cuatro de cada diez cuidadores principales relevados presentan una sobrecarga intensa. Cuando la persona cuidada es un hijo o hija menor de 18 años, el porcentaje asciende al 48,4%.
En este contexto, la conciliación aparece como uno de los grandes desafíos de la vida familiar actual. Entre las medidas laborales que podrían incentivar la decisión de tener hijos, la flexibilidad horaria y la autonomía en el uso del tiempo se ubican entre las opciones más valoradas. Más que una cuestión exclusivamente económica, los datos muestran la importancia que adquiere la posibilidad de articular el trabajo, la familia, el cuidado, el descanso y los proyectos personales.
La radiografía que surge de estas investigaciones muestra, en definitiva, una realidad atravesada por tendencias que conviven: tener hijos ha perdido centralidad como proyecto, especialmente entre las generaciones más jóvenes; la familia continúa siendo la principal fuente de satisfacción; y las responsabilidades vinculadas con el cuidado siguen teniendo un impacto particularmente intenso sobre las mujeres.
Sobre los estudios
Los datos corresponden a investigaciones del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral. Incluyen el Estudio Longitudinal sobre Familia en Argentina, con mediciones realizadas en 2000, 2005, 2015 y 2025; una encuesta online realizada entre octubre de 2025 y abril de 2026 a 1.028 personas mayores de 18 años residentes en la Argentina, mediante una muestra no probabilística en cadena; y el análisis de estadísticas oficiales del Ministerio de Salud de la Nación y del INDEC. Los resultados provenientes de la encuesta deben interpretarse dentro de las características y limitaciones de esa muestra.



