“Pepe” González, la “estrella del interior”
José Luís González es un jugador de vóley sanrafaelino que, a lo largo de su carrera ganó innumerables títulos a nivel club y selección. Una entrevista a fondo con un grande del deporte local.
Este gran deportista desde chico empezó a ganar títulos y le “agarró el gusto” a la victoria desde un principio. “Yo empecé a jugar al vóley en el 2000 y al año siguiente me llamaron de la Selección Sanrafaelina. En esa época jugaba San Rafael con General Alvear, Mendoza Centro y todos los demás seleccionados. La cuestión es que Mendoza Centro siempre tenía un equipazo, fuimos nosotros, le ganamos la final y José Gómez (que hoy es un referente del vóley acá), ganó el derecho de ser entrenador de la Selección Mendocina”, explicó.
Sus primeros torneos a nivel selección fueron representando al departamento, en primer lugar un Torneo Argentino donde lograron el tercer puesto y luego formó parte de la nómina de convocados para ir a jugar los Binacionales, consagrándose campeones tras vencer a Metropolitana de Chile. “Yo era malísimo, quiero aclararlo, muchos chicos piensan que uno es bueno desde siempre y no es así, me llevaban porque era alto. Me acuerdo que en la final de los Binacionales contra Metropolitana fuimos a tie-break. Íbamos 14 a 13 ganando, ellos reciben y la pelota queda ‘vendida en la red’, salta uno de sus jugadores conmigo a disputarla, yo toco la red claramente pero hago el punto que nos dio el título y empezamos a festejar. Después nos preguntábamos como el árbitro no había visto semejante infracción”, admitió.
En 2002, “Pepe” dio sus primeros pasos como profesional en Alianza Jesús María, club de la provincia de Córdoba. Allí estuvo hasta 2005 (aunque sin el desempeño esperado) y tomó la decisión de retornar a su tierra natal en la época vacacional, con la idea de dejar el vóley. “Ahora me pongo a pensar sobre esa decisión tomada y te puedo decir que fue acertada, porque en ese tiempo conocí a mi actual esposa y hasta el día de hoy sigo con ella. En cuanto a lo deportivo se empezó a armar un proyecto en el club Rosario Sonder, el cual contaba con una gran infraestructura. Me llamaron, fui a una prueba y quedé; después me fui dos años a Misiones, luego volví a Belgrano de Córdoba y ahí sufrí una lesión. Cuando esto le ocurre a un deportista después de haber conseguido continuidad con diferentes camisetas, te desplaza del mercado. Fue un momento donde no tenía ofertas, llegó una de Chipre y me fui por la puerta chica a Europa, ya que en ningún lado salió la noticia de mi traspaso. Ese fue el comienzo de mi carrera en el viejo continente, mi gran sueño”.
Su primera anécdota en Chipre, donde lo que más quería era comenzar con el pie derecho, tiene que ver con la primera imagen que le dejó al representante del club europeo al momento en el que lo fue a buscar para la presentación formal. Entre risas, González comentó: “Llegué a Chipre sin saber hablar inglés y me estaban esperando en el aeropuerto. De alguna manera coordinamos para que al otro día me busque en el hotel y de esta forma presentarme al equipo y poder ver el entrenamiento. Al día siguiente, me levanté, me preparé el mate y en eso suena el timbre; abrí la puerta con el mate y el termo y la persona que me había ido a buscar miraba confuso la situación y empezó a negar con la cabeza como no pudiendo creer lo que estaba viendo. Para aclarar todo, lo hice pasar y con el traductor de la computadora le expliqué más o menos lo que era nuestra yerba”, recordó.
Después de su paso por Chipre mudó sus servicios a otros equipos, estuvo por Grecia, también en Turquía, después le abrieron las puertas en Dubái y en Polonia. En un momento decidió volver a su país para jugar en Obras de San Juan. “En lo que respecta a mi trabajo no me fue bien, pero hay que remarcar que en el ámbito familiar sí, porque en ese periodo nació mi hijo y queríamos que él pudiera disfrutar de sus tíos y sus abuelos”, manifestó.
A pesar de haber desplegado su juego por todo el mundo, paralelamente tuvo un gran desempeño cada vez que dijo “presente” para jugar con la Selección Argentina. En todos los procesos que le tocó estar, fue referente y figura en una posición no habitual para él. “En la selección empecé a jugar en 2005 – 2006 de opuesto, porque no había en ese momento. Este tema sigue siendo una falencia en el presente, ya que si bien me sigue dando posibilidades de juego, no es bueno que no encuentren reemplazante. Mi mejor etapa en lo personal, fue cuando asumió Julio Velasco (entrenador prestigioso que, actualmente, está al frente de la Selección Argentina Masculina de vóley) porque salimos campeones en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015; jugué Copas Mundiales, los clasificatorios y también fui partícipe de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016. Es decir, tuve la suerte de formar parte de un proceso donde el vóley argentino consiguió buenos resultados y dejó una buena imagen”, concluyó.





