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Desde Alemania a Ushuaia “a 50 kilómetros por hora”

Ricardo Suter y Richard Kressmann, son dos alemanes que decidieron hacer un viaje hasta el “fin del mundo”. Partieron de su país hace algunos meses en dos motonetas Piaggio que no superan los 50 kilómetros por hora y piensan llegar en enero a Ushuaia. Una historia de amistad, donde las ganas de cumplir un sueño, son protagonistas.



Dos llamativas motonetas pasaron por San Rafael al mando de Ricardo Suter (65) y Richard Kressmann (64). Son oriundos de Wurzburgo, en la región alemana de Baviera, una ciudad ubicada entre Frankfurt y Múnich.

Al llegar a San Rafael se alojaron en un hostel céntrico; mientras Richard prepara la cena, Ricardo –que se defiende bastante bien en español– cuenta los pormenores de un recorrido que comenzó el 15 de mayo. Para eso, se ayuda de una bitácora en la que con el detallismo y la búsqueda de perfección (propiamente alemanas), anota cada dato de importancia (ciudades visitadas, kilómetros andados, combustible utilizado, gastos varios, etcétera).
El viaje comenzó mucho antes de la partida, en una charla de estos dos amigos que se conocieron hace casi 20 años. Se encuentran cada viernes en una bodega de su ciudad, donde empezó a gestarse esta travesía que los traería a nuestro país.


Hijo de padres suizos, Ricardo nació en Argentina en 1952. A los 3 años de edad, se fue con su familia a Europa y nunca más volvió. Creció, estudió y se casó con Michèle, una mujer con la que tuvo tres hijos (de 39, 37 y 31 años). “Yo era muy chico, no me acuerdo de nada. Siempre fue mi sueño que una vez, cuando tuviera tiempo –ahora tengo tiempo porque soy jubilado– regresar y conocer mi tierra de nacimiento. Era una idea de muchos, muchos años”, dijo y agregó entre risas: “Mi mujer no estaba muy contenta con la idea, pero bueno, llevamos 40 años de casados y me permitió tomar una pausa, de la familia, del trabajo y este año es sólo para mí”. Es ingeniero civil y trabajó durante 20 años en una empresa de construcción de acero, haciendo techos para estadios y otros edificios; además trabajó en países como Kuwait, Arabia, Irán e Irak. Estuvo 5 años en Singapur y China, y luego cambió de profesión y comenzó a dictar clases en una facultad de Ingeniería y Arquitectura, donde se desempeñó durante 22 años.

Por su parte, Richard es soltero y decidió acompañar a su amigo en esta verdadera aventura. Es ingeniero mecánico y trabajó siempre al frente de un sector en una empresa privada, en el diseño de diversas tecnologías vinculadas a la energía solar y otros artículos.


Partieron de Wurzburgo rumbo al puerto de Hamburgo, donde tomaron un carguero de la línea italiana Grimaldi, en el que viajaron durante 5 semanas. Se trata de un barco que llevaba 4 mil autos y 3 mil camiones a África y a Sudamérica. El carguero dejó vehículos en Dakar, Senegal y Sierra Leona, y más tarde cruzó el Atlántico rumbo a Brasil, para después ir a Montevideo, Uruguay, donde desembarcaron. Allí comenzó la travesía en las Piaggio. Estuvieron en Salto, Concordia, Paraná, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy, la Quebrada de Humahuaca y llegaron hasta La Quiaca, regresando por Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza y San Rafael. El viaje continúa hacia el Sur. Desde nuestra ciudad partieron rumbo a Malargüe, siguiendo por Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, con la intención de llegar en diciembre o enero de 2018 a Ushuaia.


El regreso será por la costa atlántica hasta Buenos Aires, donde tomarán nuevamente un barco a Montevideo. Desde la capital uruguaya, las motonetas viajarán en un carguero a Alemania, mientras que estos dos aventureros lo harán en avión.


“Hace más o menos tres meses que estamos aquí y encontramos mucha gente amable, muchos lugares maravillosos en el Norte. Nos habían dicho que tuviéramos cuidado porque te roban o matan, pero nunca tuvimos ningún problema. Siempre nos han ayudado cuando hemos tenido problema con los vehículos”, señaló.

Sus vehículos no viajan a más de 50 kilómetros por hora y cuando hay subidas pronuncias, no pueden ir a más de 10 o 20, en primera o segunda. “¡Tenemos tiempo!”, asegura entre risas Ricardo. Esto es porque las motos tienen motores de 220 centímetros cúbicos, que deben tirar una tonelada de peso, puesto que llevan el equipamiento necesario para ir acampando cuando necesitan hacerlo, tal como se ve en las fotos que ilustran esta nota. Están equipados con un tanque extra de combustible, camas, mesa, heladera, cocina que funciona con alcohol y una ducha (fría). Están equipadas también con paneles solares. En la ruta van tan lento que no significan obstáculo para ningún otro vehículo que quiera pasarlos, incluso los camioneros los saludan con amabilidad.


En San Rafael visitaron el Cañón del Atuel y especialmente la bodega Suter dado que, si bien Ricardo no es pariente de los fundadores del famoso establecimiento vitivinícola, lleva ese apellido y era algo que quería hacer. Aprovecharon para comprar repuestos y dejar todo en condiciones para continuar.

Poco después de la entrevista, estos dos alemanes aventureros siguieron su recorrido rumbo a las bellezas del sur. Durante mucho tiempo se los podrá ver viajando por las rutas argentinas persiguiendo un sueño.

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