Madre e hija unidas por el arte
Edith Roxana Fuentelsaz y Sol Martínez, madre e hija, son dos artistas que juntas trabajaron en la producción de los trofeos que fueron entregados en la pasada edición del Pentatuel.
Sin dudas el Pentatuel es un evento de enorme relevancia para el turismo de San Rafael y de toda la provincia de Mendoza. Los competidores que allí se presentan van en busca de superarse, y el recuerdo que se llevan –más allá del abrazo de sus seres queridos, las fotos y las medallas– son los trofeos que quedarán seguramente en sus hogares en lugares especialmente reservados. Esos trofeos son los que Edith y Sol trabajaron con sus manos para la edición 2018 del Pentatuel.
Edith Fuentelsaz, quien es ceramista (maestra nacional de cerámica del Centro Polivalente de Arte) desde hace más de 25 años y que es también docente en ese sentido, explicó que hace algunos meses, Matías Bocchia la contactó y le pidió que, con el clásico diseño del trofeo perteneciente a Ricardo Rosas, hiciera la producción de 250 piezas de cerámica (para el primer, segundo y tercer premio de la competencia).
La artista, frente a tamaña obra requirió de la ayuda de otra persona, y fue allí donde apareció la asistencia de su hija Sol (20), quien conoce de cerca las labores de su experimentada madre, por lo que juntas se pusieron a trabajar inmediatamente. “Con sol hemos trabajado mucho. Ella ha ingresado al cuarto año de Arquitectura en San Juan y estudió en la escuela Ebima, donde tuvo excelentes profesores… y bueno, entre las dos hemos hecho este trabajo”, señaló su mamá orgullosamente.
Cabe decir que Edith tiene otros dos hijos: Paula (22), que estudia cuarto año de Medicina y Luis (20), que está en el segundo año de Educación Física.
Párrafo aparte merece decir que esta competencia, el Pentatuel, tiene un alto nivel de exigencia, ya que obliga a los competidores a entrenar todo el año para estar en condiciones de correr un desafío extremo con las cinco disciplinas que lo conforman: natación, enduro, kayak, mountain bike y pedestrismo. Lo que ha sido muy destacable en este caso también, es el hecho de que los trofeos que se entregaron no fueron comprados de manera “industrial”, sino que se contrataron artistas locales, dándole un valor agregado y otorgándole un espacio también a la cultura local.





