Cientos de católicos sanrafaelinos y turistas celebraron el Vía Crucis
En el marco del Viernes Santo se llevó a cabo el tradicional Vía Crucis del Encuentro por las calles céntricas de San Rafael, que culminó con la meditación del Obispo sobre la soledad de la Virgen María, en el Kilómetro Cero.
Como ya es tradición, este Viernes Santo tres columnas de fieles católicos se encontraron en el Kilómetro Cero de la ciudad donde fue montado un escenario. Delante del mismo, los esperaba la Banda de Música de la Policía de Mendoza con una melodía acorde para el momento. Dos camionetas llevaban imágenes de la Virgen María y de Jesucristo, que fueron bajadas y subidas al escenario donde luego subió monseñor Eduardo María Taussig a dar su discurso.
“Hemos acompañado a Jesús en su Vía Crucis tratando de entrar en comunión con sus sentimientos, con sus actitudes interiores más profundas, y hemos acompañado a la Virgen, a su madre, a nuestra madre a lo largo de las 14 Estaciones y hemos querido entrar en la intimidad de este misterio que nos sobrecoge, que nos desborda y contemplando al Cristo yacente y a María dolorosa podemos entrar también en el corazón de la Virgen”, expresó el obispo y se preguntó poco después: “¿Qué dolor hay más grande para una madre que ver morir a su hijo?, ¿qué dolor es más lacerante, más terrible que ver al fruto de sus entrañas agonizar o morir?” “Nosotros queremos acompañar en su dolor a María”, remarcó.
De alguna manera haciendo un paralelismo implícito, pero salirse de lo religioso, monseñor Taussig ingresó durante sus palabras en un latente tema de actualidad como lo está siendo la posible despenalización del aborto por parte de la Cámara de Diputados de la Nación. “Ninguna madre quiere el aborto, es víctima de una trampa que la pone como en un túnel sin salida y opta por ese abominable crimen como la única alternativa, es ella, María, la que puede conocer y comprender el dolor de toda mamá y también abrirles ella una puerta de esperanza”, dijo y agregó: “Este año le pedimos a la Virgen que nos ayude a luchar por la vida de todos, toda vida vale, toda vida es hija de Dios, toda vida es hija de María desde el momento de la Cruz y por eso ella se compromete para sostener nuestros anhelos, nuestras fuerzas y nuestras luchas”.






